Caín caminaba de un lado a otro por el pasillo de la sala de espera, Jason se encontraba sentado en una de esas incómodas sillas con su móvil en mano. Kyle llevaba cuatro horas en el quirófano, la bala había dado justo en su médula y debían ser muy cuidadosos al quitarla, un error y el daño sería irreparable. - ¿Creés que nosotros también estemos en peligro? - preguntó Jason pensando en su familia. - No amigo, Kyle fue un mensaje, una advertencia. - respondió Caín.- Así se manejan en las mafias. - Creo que debemos dejar de buscar a Layla, estamos a solo meses de que se cumpla un jodido año. - murmuró Jason y Caín suspiró. - No puedo obligarte a seguir con ello, te agradezco por toda tu ayuda pero no me rendiré, aún no. - dijo Caín y su amigo vió la decisión firme en sus ojos. En ese

