-No tengo ningún problema, Jel, en serio - insistió el rubio, sacando su celular y abriendo la app de su banco -, solo dime el número de tu cuenta y te haré la transferencia. -Entiendo que debes nadar en dinero por ser integrante de la prestante familia Ivanov, pero no puedo aprovecharme de eso, y sin nada a cambio – dijo la chica, solo para corroborar si el joven en realidad sí quería algo a cambio, como por ejemplo, sexo. -Considéralo como un regalo por parte del gobierno ruso por tu importante labor en promocionar alrededor del mundo la cultura de nuestro país - dijo, aunque por su mente de hombre común y corriente se pasó lo mismo que Jelena había pensado, el sexo, pero se tragó su instinto animal, ya lo soltaría con alguna otra chica -. Anda, dime cómo es el número de tu cuenta.

