Jelena despertó cuando escuchó a Kira caminando cerca. Sí, su avanzado sentido del oído a veces incluso la dejaba en vela, y sintió la respiración de su hermano en la nuca y sus fornidos brazos rodeándola. La posición podía parecer tierna, pero la verdad era que la “cucharita” era de las peores posiciones para dormir por el calor que daba, máxime porque se podía sentir la erección del hombre. Jelena frunció el ceño al recordar que Vlad se había castrado, pero estaba sintiendo su erección matutina, así que se separó de él al instante y corroboró que no fuera otra cosa. En otra situación podría haber sido algo muy raro que ella mirara los boxers de su hermano para confirmar que estaba teniendo una erección, pero necesitaba saber si lo imposible estaba siendo posible. -Cielos...- murmuró el

