Agatha, que como cualquier directora de una compañía tan importante en una gala en donde tenía la oportunidad de recoger fondos estaba al pendiente de todo, mientras hablaba con el ministro de cultura notó que cerca de ellos estaba el presidente Ivanov y el importante empresario Dmitry Petrov, y no desaprovechó la oportunidad de tener juntos a ambos personajes que política y económicamente eran los que mandaban en Rusia, y se podría decir incluso que Dmitry tenía aún más poder que el mismísimo presidente. -Señor presidente – los interrumpió Agatha, y Jelena le agradeció en sus adentros, puesto que después del saludo se había formado un incómodo silencio -. Señor Petrov - saludó también al empresario, y este la saludó igual de caballerosamente que a Jelena, pero a diferencia de la joven

