Sariel y Marco caminaban por los pasillos del palacio, él escuchando con atención los planes que ella tenía para recaudar dinero para los más necesitados sin tener que acudir a los impuestos del pueblo. Intentaban hablar de todo, menos del tema de que sus hijos pronto se irían a Avalon. Cuando Marco se lo dijo hace unas semanas a su esposa, ella lloró y pataleó, reacia a dejar que sus hijos se fueran tan lejos, y aunque el mago le aseguró que solo sería por un lapso de cinco años, que era lo que Matt le dijo que necesitarían sus hijos para aprender a controlar sus poderes, y que podrían viajar a verlos al menos una vez al año, y aun cuando el mismo Vlad le dijo que no tendría problema en teletransportarla las veces que ella quisiera a la isla para poder estar con ellos, ella aun así no que

