XVII

2058 Palabras
El cielo se encontraba despejado, había estrellas, muchas. Tantas que Holly no pudo contarlas. Bob estaba a su lado, los dos sentados en el césped de una colina uno al lado de otro mientras miraban el nevar de Olerfin. La vista era fantástica, las luces de cada hogar, la iluminación de las calles, lo romántico que se infundía el momento. Por más que Holly se concentró en mirar a Olerfin desde lejos, como si tuviera ajena a esa ciudad, no podía dejar tampoco de observar la admiración de Bob al contemplar el lugar que tenía buenos recuerdos. Bob con su mirada fija en Olerfin desde la colina recordó a un Richard y él joven, cuando iniciaron su camino policial, más que su lugar favorito, era el de Richard. Siempre iban allí cuando un caso salía mal, como si esa colina se llevara todas las cargas y le inyectara energía para salir en completa paz. —¿Es tu lugar favorito? —Antes no lo era. Era el de Richard. Holly se le quedó mirando, los ojos de Bob se encontraron con los de ella. —Richard descubrió este lugar cuando éramos jóvenes, estábamos en la academia sin tener idea de que nos convertiríamos en detectives, que nos enfrentariamos a casos más difíciles, a una realidad cruel. Ella solo se le quedó viendo embelesado —Aquí... en este lugar compartimo mucha paz, ánimo de seguir, lloramos juntos, y cada año, cada aniversario de Richard, cada invierno vuelvo aquí solo, y ahora contigo. Se sostuvieron la mirada. —Richard te amaba, de eso estoy seguro, en donde este estará feliz de que hayas conocido su lugar favorito. Esas miradas se convirtieron en minutos, la intensidad de ambas decían más que mil palabras. —Bob... —Mmmm—él se lamió los labios. —¿Por que me ayudaste? ¿por qué me libérates aquel día cuando fácilmente podías meterme a la cárcel por el asesinato de mi padre? Bajó la mirada, bufó. Se lamió los labios nuevamente. Buscaba las mejores palabras para no ser obvio, para no decirle que en ese entonces estaba interesado en ella, que siempre la había caracterizado por ser culpable, sin embargo, cuando aprendió a conocer su historia, fue consciente de que solo fue una víctima de los juegos sucios de su padre, era una niña, una que no fue protegida por nadie. Tragó saliva —Porque me di cuenta que no eras culpable. De que Karl Campbell merecia ser asesinado, y porque Richard me lo pidió. Holly frunció el ceño. —Holly... llevo más de 10 años con algo que debí dártelo hace mucho, nunca pensé que te volvería a ver, no obstante, estaba seguro que en algún momento pudieras comunicarte con nosotros y así poder enviarte algo que te pertenece. Cuando iba en el auto me acordé de una carta que te dejo Richard, la había guardado bajo el asiento del coche, y en el camino analizaba si era prudente después de 10 años entregartela—de su bolsillo sacó una hoja bien doblada—.Nunca la he leído, solo sé que por fuera tiene tú nombre. Le extendió la carta, Holly la tomó dudosa. —Estaré en el auto esperándote. Leela con toda comodidad. Se sostuvieron nuevamente la mirada, ella asintió y Bob se marchó al auto. Desdobló el papel que decía Holly, ya estaba bastante arrugado, manchado de un amarillo y la letra ya no era tan legibles. Holly... cuando recibas esta carta quizás no esté para ver tus expresiones. Soy un completo idiota al no aceptar que siempre serás parte de mi vida y de que te amo con todo mi corazón. Sin embargo, soy consciente de mis propias decisiones y me involucre con personas equivocadas. No voy a sobrevivir,y por más que me esfuerce en hacerlo, anónimo me encontrará y me eliminará por traicionarlo. Bob está tras su pista, pero ya estamos al momento de que anonimo esta ejecutando sus piezas, y nos detendrá a ambos. Holly solo te pido una cosa: de que huyas con nuestro hijo y Susie, de que se vayan lejos y comiences una vida. Una vida sin manchas del pasado, sin avergonzarte de lo quien eres, y sin reprocharle nada. Vive tu vida, porque serás fuerte como las águilas, y es tu momento de volar en un cielo azul y no de caminar en un infierno. Es tu momento, es tu tiempo. No dejaré que nada malo te ocurra. Olvidame Holly, quizás en otra vida estaremos juntos, pero en esta vida, solo estás tú con todas las posibilidades. Siempre te amaré. Tuyo por siempre: Richard White. Le temblaba las manos al terminar de leer, las lágrimas estaban al borde de toda su cara. La nieve caía en su pelo rojo. Holly cayó al suelo de rodillas y lloró como en 10 años había llorado por el amor de su vida. Se pegó la carta al corazón con un inmenso dolor que quemaba su alma. No podía olvidarlo, no podía soltarlo, no podía dejarlo de amar, eso la imposibilitaba a volver a amar, a vivir, a enamorarse. —¿Como hago para olvidarte sin que me duela tanto?—susurró con su mirada al cielo. —¡¿Cómo?! De pronto un viento resopló tan fuerte que Holly se sintió consolada. Se levantó un poco más calmada, se secó sus lágrimas y fue al auto. Bob la estudió en silencio, supo que había llorado por lo roja que estaba. Ahora ahí estaban los dos, como extraños rotos que necesitaban ser sanados. Cuida de Holly Bob... Sé que te gusta y no estoy enojado por eso, me enojare si en un futuro no estoy y no te das la oportunidad de ser feliz sea con ella o con cualquier otra. Suspiró, era extraño que su mejor amigo le aconsejara cortejar a su chica. —¿Estas bien?—murmuró. —Quiero regresar a mi hotel por favor—Holly cerró los ojos apretandolos con fuerza. —Claro—encendió el coche. Arrancó. Silencio, había mucho silencio. Bob quería abrazarla, decirle que todo estaba bien, pero le horrorizaba la idea de recibir otra bofetada. Holly miró la ventana, su mirada pasó al radio, y a la alfombra que escondida tenía un carpeta. —¿Que es?—rompió el silencio. —Es un caso que estaba investigando. Holly abrió la carpeta al sacarla de la alfombra. Chicas es asesinada por un ignoto desconocido. Sus amigos todos se suicidaron. Chico se suicidó tras su amigos también cometer el mismo acto. Solo se encontró en su habitación una carta: "primer día de tu infierno" ¡El s******o en nuestros jóvenes aumenta! era un artículo periodístico. Kate Bromw es asesinada en California en su dormitorio. No hay evidencias, ni pistas que los lleve al asesino, lo más extraño es que el círculo social de la joven como: amigos y hermanos antes de ser asesinada se suicidaron. —¿Un asesino serial?—frunció el ceño Holly. —No lo sabemos. Lleva más de una década aterrorizando, matando, mudándose de un lado a otro para no ser atrapado. Busca jóvenes como presas, los acosa, su modo de operar es el s******o, los induse a ellos o los fuerza a matarse. Es un asesino hábil, narcisista, con delirios de grandeza, un psicópata que calcula y estudia a sus víctimas a la perfección, es paciente para atacar, y su veneno es tan feroz como el de una serpiente. Lleva años operando del mismo modo, es implacable y al mismo tiempo imparable. Sus víctimas están en una edad promedio, de 15 años a 18 años. La mayoría de sus escogidos tienes situaciones difíciles en su hogar, o guardan secretos, o tienen diagnósticos de depresión, ansiedad, o algún trastorno. Es un asesino que ve a los adolescentes manipulables, y los lleva a ciertos límites donde lo complacen. Holly arrugó las cejas. Se acordó de las palabras de Reese cuando ella era una niña. Cuando conocí al líder era una adolescente, una muchachita confundida Holly. Él era invencible, fuerte, y yo muy frágil, demasiado diría yo. Tiene un ojo de águila para descubrir personas con potencial homicida, sabe como llevar tus límites para matar, sabe como hacerte miserable y grande al mismo tiempo. Es peligroso, un psicópata de lo peor, ojalá en tu vida nunca te cruces con él porque él se cree Dios, y todo lo sabe. El corazón se le aceleró. Siguió mirando el expediente hasta darse cuenta de casos que van de la época de sus padres, de cuando estaba pequeña, hasta ahora... —Nunca ha sido atrapado. —Si. —Él es igual a... a... anónimo. Bob se le quedó mirando. —Si. Tengo la pista de que ese asesino serial sea el anónimo que hablaba Mónica, Sam y Richard. Lleva muchos años destrozando jóvenes, se detiene un tiempo, y vuelve a atacar. —El recluta a sus jóvenes, los obliga...—Holly trató de acordarse más de las palabras de Reese, mas su mente bloqueó todo recuerdo, pero sabia a la perfección de Will huía de ese sujeto y protegía a Anna de ese demonio. —Asesina a su presa inicial, y obliga a sus amigos a suicidarse. Pero... ¿el líder que habla Reese es el mismo ánimo que habló Richard? Bob nuevamente la miró suspirando. Holly se quedó pensativa. Observó nuevamente el expediente, sus imágenes hasta que lo cerró de un golpe. Lo volvió a guardar bajo la alfombra. —¿Por que lo guardas aquí? —Porque casi nunca estoy en casa, no tengo a nadie que me espere —Ya—resopló Holly. Holly jugueteó con sus dedos en el regazo, sin saber que más decir, el ambiente en el auto estaba empañado de recuerdos, tensión, y mucho silencio. ¿Si fuera Meghan que haría? se rió al solo imaginarlo. Le quitaría la ropa a Bob, se lanzaría encima de él y le daría el mejor polvo de su vida. Resopló. Hacia mucho tiempo que no sabia que era ser tocada por un hombre, que era hacer el amor, o un buen polvo. 10 años sin que nadie besara sus labios oxidados, sin que algunos dedos escudriñara su piel polvorienta, sin abrir sus muslos llenos de telarañas. Podía jurar hasta que besar se le había olvidado, inclusive, hasta hacer el amor. Suspiro. Seria una vergüenza para cualquier hombre. Se sonrojó porque estaba pensando obscenidades con Bob a su lado. Éste la miró y la vió roja como un tomate. —¿Estas bien? estas roja... Holly se puso nerviosa. —Estoy bien—dijo sin mirarlo, estaba seguro que sus ojos delatarian sus pensamientos. Mierdaaaa. —¿Que piensas? Doble mierdaaa Se dijo dentro de si. —En Susie—mintió. —Es una joven lista, estoy seguro que estará bien. Finalmente, Bob estacionó en la entrada el hotel a la dirección que Holly le había dicho para cambiar de tema sobre sus pensamientos. Ambos se bajaron del auto y se quedaron mirando por unos segundos —Fue un placer verte—dijo él. —Igual. De todas formas, estaré hasta el matrimonio de Dann. Bob sonrió suspirando —Si, ya es dentro de cinco días. —Si—otra vez se quedaron mirando como si quisieran decir algo más. —Bueno, espero que descanses, nos estaremos viendo. Holly asintió. Bob la abrazó, por un momento no quiso despegarse de ella, desde que se fue siempre se imaginó como sería un reencuentro, y lo último que pensó es que fuera tan cliché y homogéneo como el que estaba viviendo. Se había imaginado que se alegraría, que la besaria, que le diría sus sentimientos hacia ella. Otras veces, que la llevaría a pasear, reirian hasta no poder más y terminarían en unos cuantos besos. Sin duda, nada de eso pasó. Solo hubo compañía, lágrimas, distancia, viejos recuerdos, y un cielo estrellado. Se despegaron del uno al otro, y con la boca cerrada Holly se despidió. Vió a Bob subirse al auto y marcharse y se sintió como si le dieran una patada en el estómago. Tanto tiempo y fue una imbecil, más fue su nervio en verlo que lo que sucedió realmente. Suspiró... Su corazón latía descontroladamente. Eso la hizo cuestionarse varias cosas, entre eso: qué sentía realmente por Bob. ☆☆☆☆ Los veo en comentarios... dos capitulos les dejo.
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