Esa misma noche, Juliana me llamó. Quería verme al día siguiente para aclarar ciertas cosas. Le propuse un sitio público, temía estar a solas con ella. No quería que se me nublara el entendimiento. Lo que sentía cuando la tenía en frente era muy fuerte. Y si volvía a besarme podrían complicarse las cosas.
Nos vimos en la Plaza Perekrestkakh. Nos sentamos a conversar. Tomé la actitud más distante que pude.
__ Helena, quería disculparme por haberte besado ayer. No es que lo lamente, pero no sé qué me pasó.
__ Descuida, ahora me van a llover muchas pretendientes gracias a ti - dije con sarcasmo. - No tengo intenciones de declararme aún.
__ Deja la ironía, quiero hablar contigo en serio.
__ Pues bien. Soy toda oídos.
__ Helena yo... Suspiró - Esto no es fácil para mí, Dios. Esto que siento por ti no sé cómo explicarlo - Empezó a sudar y a titubear - Creo que me enamoré de ti. Desde que te vi la primera vez sentí algo, algo que no supe explicar. Y cuando fuiste a mi rescate aquel veinte de febrero, aunque fui yo quién te besó, me revolviste la vida. Me sentía tan bien a tu lado, pero cuando te fuiste me sentí rota, incompleta. A Hannah la conocí hace unos meses, todo marchaba bien. Pero cuando te vi otra vez, renació este sentimiento. Siento que tú eres mi alma gemela, que estaba escrito que nos teníamos que encontrar...
__ Juliana, yo... yo no.… no puedo... no puedo hacerlo - dije avergonzada, bajando la cara.
Tenía emoción y miedo a la vez por lo que estaba escuchando. Comencé a temblar y no hacía frío.
Juliana tomó mis mejillas con sus manos y siguió hablándome.
__ Helena mi amor, sé que no es fácil para ti pero tienes que escuchar a tu corazón. Estoy segura que sientes lo mismo que yo. Yo te voy a guiar, tienes que confiar en mí. Sólo quiero que sepas que me liberaré de cualquier atadura para que tú me aceptes. Hablaré con Hannah.
__ No tienes que hacer eso.
__ Sí, sí tengo. Ya no soy esa chiquilla que conociste en la secundaria, Helena. Admito que tengo mis errores, pero por ti me he convertido en alguien mejor. La fidelidad no es un deber, es una decisión. Y ahora que volvimos a encontrarnos decidí ser fiel a mis sentimientos y a la persona que los produce.
Dicho ésto, soltó mi cara y se recargó en la banca. Nunca apartó su mirada de la mía.
Yo callé. «¿En verdad estaba escuchando bien?». «¿En verdad sentía lo mismo que ella?». Siempre la pensaba a lo largo del día. Más de una vez me desperté en medio de la noche por haberla soñado. Incluso hace un par de semanas soñé que Juliana me tocaba y yo... No, no, no. No debo.
¿Cómo es posible que con sólo tenerla cerca me descomponga? ¿Cómo es posible que desafíe mis miedos? Cómo es posible que lo único que deseo en este momento es mandar todas mis creencias al carajo y estar con ella, pero la palabra «Lesbiana» entra a colación.
__ Ey Helena, ¿En qué piensas?
__ No lo sé Juliana, son muchas cosas. Mi mente es un revoltijo ahora. Y yo aún... nadie lo sabe aparte de ti.
__ Bueno, sólo tú sabrás cuándo sea el momento, cada quien lleva su ritmo. Y pues respetaré eso, sólo te pido que me concedas cinco salidas. Cinco citas. Y serás tú quien decida si quieres pasar de la amistad a algo más...
Yo escuchaba atentamente cada palabra. Juliana me hablaba con una seguridad que me asustaba. Sentía miedo, pero no de ella, sino de mis emociones. ¿Cinco citas? ¿Qué tramará ahora? Juliana siempre fue tan atenta conmigo y admito que deseo saber qué hará para conquistarme.
__ De acuerdo, cinco salidas. Pero nada afectivo en público, quiero seguir bajo perfil. Hagámoslo.
En eso Juliana emocionada se acercó para besarme, pero giró hacia mi mejilla susurrando.
__ Será a tu ritmo y a tu modo, pelirroja. Te llamaré en cuanto resuelva lo de Hannah.
Sentí un alivio. Nos despedimos y cada quien se fue a su casa.
Al llegar a su casa, Juliana estaba en el sofá pensativa. Se sentía feliz por sentir que quizás estaba logrando un avance con Helena, aunque existía el riesgo de que no pasara de ahí. Y se sentía mal por cómo tendría que cortar con Hannah, porque en verdad no quería lastimarla.
Hannah llegó de repente, la sorprendió por la espalda masajeando sus hombros y besando su cuello, haciéndole una invitación.
__ Mi amor estás algo tensa, déjame relajarte...
Juliana se levantó con disimulo, esquivándola.
__ Hoy no Hannah, no estoy de humor para eso.
Así pasaron los días y Juliana seguía con la misma actitud. Pero justamente cuando decidió decirle la verdad, Hannah se arregló para salir.
__ ¿A dónde vas y a esta hora?
__ Voy a salir, no me esperes despierta - dijo en tono desafiante.
Juliana estaba en la sala viendo algo de televisión para distraerse cuando le llegó un mensaje de texto. Al leerlo, se puso lo primero que encontró, tomó las llaves, subió a su auto y se fue. Hannah había bebido mucho, Juliana se la trajo arrastrando. Mientras conducía la miraba con tristeza.
__ Hannah cariño ¿Qué pasa? tú no eres así...
__ Eso mismo pregunto yo CARIÑO ¿Qué pasa? Hace días que me rechazas y prácticamente me ignoras. ¿Es que acaso es lo que estoy pensando?
__ No me he acostado con nadie más. Ya dejé atrás esa vida.
__ No hace falta que lo hagas, te he notado distraída últimamente, desde que viste a la pelirroja esa...
__ Hannah, tú eres muy especial para mí. Sabes que yo te quiero mucho, pero...
__ No me amas, lo sé... No puedo enojarme contigo porque siempre fuiste honesta.
__ Lo lamento tanto cariño, nunca quise lastimarte.
__ Descuida, uno no decide a quien amar. Pero si llega a fallarte, recuerda que estaré esperándote.
__ Hannah, yo...
Hannah la interrumpió con un suave beso. Pero a diferencia de los anteriores, este era un beso con sabor amargo. Después la abrazó fuerte. Quería sentirla cerca, aunque sea por última vez. Luego se fue al cuarto, donde lloró muchísimo. Aceptó toda la situación con mucha humildad.