Alister El Smile era un caos. Pasé casi cuatro semanas fuera, mi secuestro, mi conversión, la isla de mi madre, ir a mis clubes, mi despedida de soltero, mi boda y mi luna de miel. Demasiado tiempo y ahora debo ponerme a trabajar. Extraño que mi chica no está aquí, con sus faldas cortas, sus top y sus medias sexys, pero me conforta que la veré llegando a casa y que mañana ella estará conmigo. Pero apenas me pongo al tanto de mis pacientes un nombre resalta en la lista de la reunión de hoy. Corvina Talzru, me hierve la sangre, dejó de lado mis citas y voy a la oficina de Anderson, ¿cómo se le ocurre aceptar a una maldita dragona? Ni siquiera me molestó en tocar la puerta, entró y lo veo llamando por teléfono. — Te llamó luego – dijo y cortó la llamada. – Alister, qué grata sorpresa. —

