Crowley Al día siguiente, abro los ojos y estiro mi cuerpo, cuando me doy la vuelta veo el espacio de Elahe vació, no hay rastro de ella de nuevo. Suspiró y salgo de la cama, me doy una ducha y me visto, cuando estoy terminando de arreglarme escucho la voz de Natalia y Constantin, así que bajó las escaleras y en cuanto me ven me sonríen, veo a Elahe fuera de la casa, sentada en el pórtico bebiendo algo caliente. Salgo de la casa y la veo nuevamente con la mirada perdida, el perro está a sus pies, parece que se volvió muy unido a ella, me acercó y cuando me mira siento su intensa mirada sobre mí, cómo si me estuviera lanzando dagas al pecho, doy un paso para atrás. — Buen día – me sonríe y se pone de pie, me da un besó en los labios y le sonrió. – Lamento despertarme antes que tú, pero

