Enciendo las luces de la casa, el frio me recorre de pies a cabezas, Logan sigue detrás de mí. - Iré a ver si tengo algo para ofrecerte. Prácticamente huyo del lugar, me dirijo a la cocina rezando por poder encontrar algo, necesito que haya algo, de esa manera, se quedara un rato mas y no me quedare sola nuevamente en esta enorme casa. Busco, busco y busco y nada, no hay nada para ofrecerle ¿si le ofrezco agua estará mal? De pronto, los nervios comienzan a controlar mi cuerpo, mis manos tiemblan, mis piernas parecen gelatina y ceden a mi peso, caigo de rodillas y las lagrimas salen a borbotones, no puedo retenerlo, me quedare sola y ya no quiero, no puedo, no… - Emma, preciosa - está aquí, sabrá que no tengo nada. Se ira. – ¿Qué sucede? ¿estas bien? ¿te sientes mal? ¿quie

