Los días fueron pasando, el dolor continua, pero se siente diferente cuando tienes a alguien que te toma la mano en todo momento. Logan ha estado junto a mi cada que tenía tiempo libre y aunque me cueste admitirlo, ansío ese momento del día. - Hola preciosa. – ingresa a la habitación y contengo la sonrisa. - Hola. - ¿Lista? – pregunta acercándose a la cama y dejando un beso en mi mejilla. - Eso creo. He estado esperando toda la semana para el trasplante, pero en este momento el miedo me invade y mi orgullo me impide sacarlo a la luz, pero él parece conocerme, él parece leerme perfectamente y eso me encanta y me aterra en partes iguales. - Preciosa… - me llama - ¿Mjm? – respondo mirando hacia la ventana. - Hay… hay alguien que vino a verte.

