Antes de llegar a casa de Antón pase a ver a mi pequeño, tardaría unos días en volver a verlo, ayer si lo llegue a ver, pero, no me despedí como me hubiera gustado, ahora si pude hacerlo, pero, eso fue ya hace unos minutos, ahora estaba entrando a la residencia de Antón, la exageradamente grande. — Oh, hermosa, que bueno que llegas — me recibió con un abrazo — ¿Qué tal estas? — Muy bien An ¿Qué tal estas tú? — Le mostré una sonrisa. — Excelente la verdad, feliz de volver a verte — tomo mi mano guiándome al interior de la casa. — Me alegra escuchar eso — Le deje saber. Que mis clientes se alegraran de verme, eran buenas señales, indicaba que hacia bien mi trabajo y, eso es importante. Buenas críticas, más clientes. — Espera un momento, nos iremos en seguida — Indicó, dejándome so

