TRECE

898 Palabras

No sé si estar sentada  a la orilla del yate a media noche, con las piernas suspendidas en el aire y, las puntas de mis pies tocando el agua fría del mar, sea lo correcto, es decir, es el mar, supuestamente es peligroso. La brisa hacia presencia muy a menudo, era un poco fría pero, a la vez cálida, se sentía un poco extraña aquella mezcla. No sé cuánto tiempo llevaba aquí sentada pero, solo sé que llevo un buen rato sin escuchar ruidos de parte de Antón. No sé si era bueno o, era malo. ¿Y si le sucedió algo? Ahora sentía la necesidad de levantarme y e ir a verlo, sentía curiosidad de saber si está bien. A pesar de no sentirme tan a gusto respecto a lo que sucedió hace apenas unas horas, no estaba enojada, sinceramente, sería estúpido si me enojara por eso, no tiene sentido, simplemente

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