— ¿Te gusta?— le pregunte a Sebastian después de entregarle el obsequio que le había comprado. Asintió con media sonrisa. — Me gusta — murmuro. Movía los mandos del control remoto de un lado a otro, dirigiendo el carro todo terreno color rojo. No me había dado cuenta de cuanto lo había extrañado realmente hasta que lo vi. Se alejó correteando al carro con el control en manos. — ¿Qué has hecho? — pregunto Gail. Lo mire a los ojos. Tan lindo que lo pintaba, como si no supiera que disfruta esto. — Hago lo que tengo que hacer, no creo que tenga que darte más detalles — le deje saber. — ¿Ni siquiera por tu hijo? —No cambies las cosas Gail, no te luzcas, hazme el favor — Puse los ojos en blanco fastidiada. Era el menos indicado para juzgarme por lo que hago, cuando en su caso

