***NARRA PALOMA***
Ese día se me pasó demasiado lento, me sentía mal de haberme tenido que encontrar nuevamente con Marco, quién fue mi primer amor y el que me robó ese primer beso, con él compartí tantas cosas especiales y ahora no sólo volvía a verlo, además iba a ser yo la encargada de hacer realidad el vestido de bodas de su novia quién a simple vista y por el breve trato que tuve con ella, me parecía una mujer por demás encantadora. Me quedé en la tienda pensando todo eso mientras que Lauren, mi amiga y mi ayudante en la tienda, iba por algo de comer ya que si algo ella no perdonaba en lo absoluto eran los sagrados alimentos y cuando ella regresó después de haber ido a comprar su comida, me miraba fijamente cómo si esperara que yo dijera algo.
–Andas muy callada Paloma, ¿Pelea con tu galán? – me preguntó Lauren con su tono curioso.
–Nada de eso Lauren, estamos bien Julián y yo, es sólo que no esperaba volver a ver a Marco, después de tanto tiempo – le dije yo, sin recordar en aquél momento que ella no sabía nada de mi relación pasada con Marco.
–No sabía que él y tú se conocieran, cómo ví que aquí se presentaron y todo, pensé que se habían conocido apenas hoy y que lastima la verdad, está guapísimo, aunque el joven Julián es un hombre espectacular – me dijo Lauren dejando salir a su voz interior, para expresar sus pensamientos.
–Lauren, ¿Te acuerdas que te comenté que antes de andar con Julián yo solo había tenido un novio? – le pregunté a Lauren si recordaba aquella conversación.
–¡Dios mío!, Claro que lo recuerdo entonces Marco era el chico del que estuviste tan enamorada y del que tuviste que separarte al irse él lejos de aquí – me dijo Lauren atando cabos por ella misma, sin necesidad de que le dijera yo todo el asunto.
–Sí, es él Lauren, pero no pongas esa cara por favor, él va a casarse y yo soy novia de Julián y eso es lo más preocupante de todo, Julián resultó ser el mejor amigo de Marco, hace rato que vino para que yo me fuera con él a comer, me di cuenta que ellos son mejores amigos – le dije a Lauren un poco preocupada.
–Hay Paloma, no sé sinceramente lo que tengas en mente para salir bien de todo esto, imagínate que ambos se enteren que la Paloma de Marco es ahora la Paloma de Julián, es cierto que me quiero enamorar pero si el amor es tan complicado, mejor prefiero que no pase – me dijo Lauren con una expresión de angustia en su rostro.
–Gracias por tu apoyo Lauren y creo que ambos ya deben estar hablando de mí, yo le dije a Julián las cosas, no quise guardarle ningún secreto, una relación sin confianza, no es buena y preferí ser sincera con él, antes de que alguien más se lo diga – le dije a Lauren contándole que Julián ya sabía lo de mi pasado con Marco.
– ¿Cómo lo tomó el joven Julián? – me preguntó Lauren mirándome con una curiosidad inmensa.
–Conmigo bien, a no ser que él le reclame a Marco, lo cual prefiero no pensar. Lo mío con Marco ya ha pasado y creo que no tiene por qué haber problemas, Julián es mi presente y es todo lo que importa – le dije a Lauren muy segura de mis sentimientos en ese momento.
–Pero eso explica todo, Marco te miraba de una forma que quería decirte algo Paloma, yo lo noté cuando te metiste con su chica al probador para lo del vestido, claro que yo no sabía nada en ese momento ni él me dijo nada, pero se ve que al menos de él hacia ti sigue habiendo ese sentimiento llamado amor – me dijo Lauren provocando que mi corazón se acelerara.
–Lauren, por favor no vuelvas a mencionar eso, yo estoy con Julián y lo de Marco por su bien de él y por el mío propio debe quedarse dónde pertenece en el pasado, él tiene su vida y se va a casar con esa hermosa chica y yo tengo la mía – le dije a Lauren sin ánimos de querer hablar más del tema.
–Tienes razón Paloma, pero imagínate que Marco te diga que aún te ama y que por ti dejaría su compromiso con su chica, para que ustedes huyan y vivan lo que no vivieron en su tiempo – me dijo Lauren viajando en su mente a un lugar lejano.
Yo estaba a punto de contestarle a Lauren que estaba loca y demás, cuando de pronto escuché pasos detrás de Lauren y cuando levanté la vista, el mismo Marco era quién estaba entrando en la tienda y no solo eso, me miraba fijamente, pidiéndome en silencio todas esas respuestas que estaba segura que él quería saber de mí.
–Buenas tardes chicas – nos dijo Marco saludándonos a Lauren y a mí.
–Buena tarde joven, voy atrás a ver lo de unos pedidos del día de hoy, así que con permiso – le dijo Lauren a Marco huyendo de la situación dejándonos solos.
–Es propio Lauren – le respondió Marco mientras me miraba fijamente.
Yo bajé la vista para evitar esa mirada de la que tanto tiempo estuve perdidamente enamorada, no quería verlo, no quería que él me viera, no quería estar ahí parada en medio de mi tienda sin decir palabra, pero es que no podía moverme, el miedo, los nervios, toda la situación me estaba rebasando de una espantosa manera, al ser una situación que no podía y que no esperé nunca que tendría que enfrentar.
–Paloma, mí consentida, ¿Podemos ir a tomar un café para hablar? – me preguntó Marco llamándome como lo hacía y haciéndome sentir un manojo de nervios.
–Marco yo no creo que eso sea correcto, discúlpame. Tengo novio y lo respeto de la manera que quiero ser respetada por él – le respondí a Marco tratando de evitar lo más que podía verlo a los ojos.
–Paloma sé que estás con Julián y me duele como no tienes idea, pero me sorprende que pienses que vengo a buscar otra cosa de ti, sabiendo de sobra que no la obtendré y mucho menos sabiendo que el hombre con quién has decidido estar es mi mejor amigo y el mejor hombre que en tu vida pudiste conocer – me dijo Marco mirándome con resignación y acercándose a mí poco a poco.
–Marco quédate donde estás, por favor te pido que no te me acerques y lo digo muy en serio, honestamente no entiendo, ¿Qué buscas aquí?, ya sabiendo que soy la novia de tu mejor amigo – le pregunté yo a Marco en busca de una respuesta de su presencia en la tienda.
–Paloma yo quiero hablar, sólo eso y además para poder estar aquí ante ti en este momento yo, le pedí a Julián el consentimiento de hablar, si no me crees llámale tú y que te lo diga de viva voz, pero antes de eso te aclaro que no vengo a decirte que termines con él, ni que yo dejaré a Cecilia, vine porque tenemos cosas que decirnos los dos y tanto tú cómo yo si queremos seguir adelante con nuestras parejas, debemos cerrar el ciclo de nuestro pasado – me dijo Marco muy convencido de sus palabras, lo que me provocó sensaciones contradictorias, pero en el fondo sabía que él tenía razón, teníamos que cerrar el ciclo de nuestro pasado.
–Está bien Marco, yo te creo, voy a avisarle a Lauren que iré contigo por un café, espera un momento aquí por favor – le pedí yo a Marco, mientras me alejaba a buscar a Lauren.
Recorrí casi sin respirar toda la tienda, hasta llegar al fondo donde Lauren estaba haciendo chequeo de unos pedidos y de todo lo que ella estaba a cargo, así que como estaba al teléfono solo pude anotarle en una hoja que iba a salir con Marco por café y que volvería para que cerráramos juntas la tienda como siempre lo hacíamos, ella asintió con la cabeza sin dejar de hacer su trabajo, mientras yo me alejaba de ahí para reunirme con Marco, para salir de la tienda y tomar un café. Recorrimos caminando la plaza y encontramos el lugar ideal, un café en el que no había ni música, ni ruido, ni tanta gente y dónde podríamos sin problema alguno hablar, de la situación, de nosotros, de todo. Nos sentamos en el lugar y estuvimos en silencio, mientras que yo doblaba en no sé cuántas partes la servilleta, hasta que nos tomaron la orden y cuando nos la llevaron ya a la mesa, entonces Marco tomó mis manos, para que dejara de hacer lo que estaba haciendo con las servilletas, sin imaginarse lo que ese acto suyo, desencadenó en todo mi ser.
–Paloma, por favor deja de hacer eso y mírame – me pidió Marco de forma tranquila.
–Marco yo la verdad es que, no quiero mirarte – le dije con toda sinceridad.
–¿Por qué no?, creo que al menos después de todo lo que tuvimos, me puedes dirigir una mirada – me preguntó él, mi motivo de no poder mirarlo a los ojos.
–Marco, claro que te mereces que te mire, así que dime, ¿Qué cosas hay por decirnos? – le pregunté yo, queriendo saber, lo que el buscaba de mí.
–Mi consentida, quiero que sepas que nunca ni por un momento, te he dejado de amar, tampoco he dejado de pensar en ti Paloma, eres lo mejor que tuve y que tendré en mi vida – me dijo Marco haciéndome sentir decepcionada por su manera de dirigirse a mí.
–Marco, no te conozco y te pediré un gran favor, no me vuelvas a llamar mi consentida, tú tienes novia y le debes a ella, un respeto, una lealtad y sobretodo una fidelidad, que le vas a jurar ante Dios el día de su boda – le dije mirándolo a los ojos, después de tomar el valor suficiente para hacerlo.
–Perdóname Paloma, es la costumbre, siempre te llamaba así, ¿Lo recuerdas? – me preguntó Marco, queriendo saber si recordaba su manera de nombrarme.
–Sí lo recuerdo pero por favor, dejemos eso atrás y dime, a lo que hemos venido aquí, ¿Qué quieres decirme? – le pregunté yo, nuevamente queriendo hacer que él me aclarara el motivo de esta conversación.
–Quiero solamente darte las gracias por todos los momentos que me regalaste, por lo que compartimos y por lo inmensamente feliz que me hiciste, por ti terminé mi carrera y por ti, ahora me encuentro tomando las riendas de la constructora, tú siempre me dijiste que si tenía esa capacidad y sin ti, no hubiera tenido jamás el valor de ser, el que soy hoy, muchas gracias Paloma – me dijo Marco dándome las gracias con toda sinceridad.
–No tienes nada de que agradecerme, yo sólo te dije las verdades, siempre supe que la empresa de tu papá nunca estaría en mejores manos que en las tuyas y me alegra ver que estás tomando su lugar y no sólo eso, que seguirás su ejemplo de honradez y de integridad para seguir con el legado dejado por él en esa empresa, estoy segura que él desde el cielo te mira y se siente orgulloso de ti – le dije a Marco hablándole desde el fondo de mi corazón.
–Paloma no he terminado, te quiero dar las gracias por otra cosa que es aún más importante, tú me enseñaste lo que es amar, ese amor de verdad que le entregas a alguien dándole lo mejor de ti, buscando siempre su felicidad, ese amor dulce y loco que te hace sacar tu mejor versión para compartirla con quién amas, ese lo conocí contigo y eso lo conocí por ti y gracias a ti, pude abrir mi corazón con Cecy y pude hacerla feliz al punto de que vamos a compartir nuestras vidas y sin ti, yo no sabría el significado real de la palabra amar – me dijo Marco mirándome con mucha intensidad poniéndome nuevamente demasiado nerviosa.
–Me alegra Marco, lo digo en serio y es algo que conocimos juntos, no te lo puedo negar y sí ya es todo lo que querías decirme, tengo que irme, pues mi novio me ha invitado a cenar a su departamento y debe de estar por llegar por mí a la tienda en cualquier momento – le dije a Marco, tomándome mi café y levantándome para irme.
–Claro Paloma, gracias por aceptar escucharme, te acompaño de regreso a la tienda – me dijo Marco queriendo seguir a mi lado.
–No es necesario en serio, pero gracias por el café – le dije y comencé a alejarme de él.
Salí de la cafetería y caminé con paso firme y decidido de vuelta a la tienda, dónde ya me esperaba mi guapo novio Julián, platicando con Lauren, para después el mismo ayudarnos a cerrar la tienda. Ya que íbamos solos, nos dirigimos a su departamento, dónde él ya me había avisado que teníamos una cena.