***NARRA PALOMA***
Llegamos al departamento de Julián, nos sentamos y él se puso a llamar para que llevaran cena, lo cual me sorprendió, si algo tenía Julián era que sabía cocinar muy bien, incluso yo le decía siempre que debió de ser chef. Esperé a que él se desocupara de hacer las llamadas para pedir cena y ya cuando vino a la sala para sentarse a mi lado, quise contarle lo que pasó con Marco.
–Julián mi amor, hay algo que quiero decirte – le dije tomándolo de sus manos y mirándolo a los ojos.
–Dime mi hermosa Paloma – me respondió él centrando en mí su atención.
–Lo que sucede es que cuando llegaste a la tienda, yo no estaba porque Marco fue a verme y pedirme que tomáramos un café, para cerrar el ciclo de lo que tuvimos en un pasado y yo accedí a ir con él porque era algo necesario que teníamos que hacer y te lo cuento porque ya te había comentado que algún día esa plática tenía que darse – le dije a Julián con toda la honestidad posible.
–Paloma, gracias mi amor por ser cómo eres, tan sincera y dulce conmigo. Yo sabía que tenían que hablar y me alegra que tú misma me seas honesta diciéndome que ya hablaron, lamento mucho esta situación, yo cuando te conocí, no sabía que a quién habías amado antes de mí era justamente mi mejor amigo y mi hermano del alma – me dijo Julián muy sereno.
–Supongo que así es la vida, yo tampoco sabía que ustedes se conocían y lamento mucho si esto está poniendo en riesgo la amistad que tienen ustedes – le dije a Julián con un poco de tristeza.
–Nada de eso mi Palomita, hoy justamente para que todo quede bien entre mi mejor amigo y yo, los he invitado a cenar a él y a su novia Cecilia – me dijo Julián revelando quienes eran los invitados a cenar.
–Está bien mi amor, espero que no vayan a existir entonces más problemas ya entre Marco y tú, lo de él y yo fue mi pasado y tú, eres mi presente y mi novio al que adoro – le dije a Julián abrazándolo y perdiéndome en su olor.
–Claro que no los habrá, él va a casarse y eso te consta pues su novia será una mujer muy afortunada en llevar un vestido de un diseño exclusivo creado por la mujer que amo y que es la más talentosa diseñadora del mundo – me dijo Julián dándome algunos cumplidos.
–Tanto así no mi amor, pero sólo soy alguien que ama su trabajo y además esa chica Cecilia, es tan hermosa, la hubieras visto con el vestido que se probó, parecía un ángel y los ajustes que le haremos al diseño final, la harán verse como la novia más bonita de todas – le dije a Julián reconociendo que Cecilia es realmente hermosa.
–Sí es guapa Cecy, te lo digo en un punto de vista de hombre, pero la mujer más hermosa ante mis ojos eres tú Paloma – me dijo Julián mirándome con ternura.
–Tú eres el guapo, recuerdo la primera vez que te ví, pensé para mis adentros que jamás había visto a un chico más guapo en toda mi vida – le dije a mi novio poniéndolo nervioso.
Julián estaba por responderme algo y en lugar de eso, se puso a hacerme cosquillas ahí en el sillón causando que nos cayéramos al piso en medio del ataque de risa, nos estábamos divirtiendo mucho cuando tocaron la puerta de su departamento. Nos levantamos del piso y nos pusimos de pie, seguramente ya habían llegado nuestros invitados. Julián abrió la puerta y en efecto ahí estaban ellos Cecilia y Marco. Ella se veía bellísima con un vestido corto con aberturas a los lados, que dejaban ver sus hermosas piernas, con razón Marco se iba a casar con ella, era una mujer hermosa y con mucha clase, estilo y personalidad. Ellos entraron al departamento de Julián y le entregaron a él un postre y una botella de vino.
Como ya nos conocíamos todos, se sentaron con Julián y conmigo en la sala, nos pusimos a platicar de cosas triviales y después Marco y Julián se dispusieron a destapar la botella de vino y a servirlo, mientras esperábamos a que llegara la cena. Cecilia me miraba con mucho detenimiento y después comenzó a hacerme plática.
–Paloma, espero que ahora que sé que Julián y tú están juntos como novios, nosotras podamos conocernos un poco más y tratarnos – me dijo Cecilia, brindándome una sonrisa.
–Sí claro, no tengo ningún inconveniente señorita Cecilia – le respondí yo en tono muy amable.
–Gracias Paloma, se nota que se entienden a la perfección y ya sabiendo lo de su noviazgo, quisiera que nos acompañes por favor en nuestra boda a Marco y a mí – me dijo Cecilia invitándome de manera formal a su boda.
–Sí claro, si Julián irá cuenten conmigo que ahí estaré – le respondí.
Después de esa breve y muy incómoda plática con Cecilia, se integraron con nosotros Julián y Marco, para platicar todos, lo bueno fue que no tardó mucho en llegar la cena, así que me levanté para ir a recibirla y después con el pretexto de servirla me fui a la cocina a ponerla en los platos, para sentarnos a cenar, entre más rápido cenemos, ellos más pronto se irán, pensaba yo. Serví la cena y cenamos con calma y un poco de plática. Al término de la cena, yo me levanté a recoger los platos, mientras que ellos tres permanecían en la mesa, pero después de un rato, Cecilia se apareció en la cocina para ayudarme a terminar de lavar la loza y para servir el postre.
–Paloma, ¿En qué puedo ayudarte? – me preguntó Cecilia queriendo ser amable.
–En nada, muchas gracias ya casi termino, pero si gustas podrías ir sirviendo el postre en esos platos pequeños que dejé en la barra – le respondí yo con amabilidad.
–Paloma, escucha siento que aunque trates de actuar como que nada pasa entre nosotras, las dos sabemos que sí pasa, que quizás estés molesta conmigo porque por mí, tú y Marco no pueden ser lo que fueron – me dijo Cecilia a mis espaldas dejándome fría.
–No Cecilia nada de eso, es sólo que nunca he tenido amistad ni trato cercano con una persona de su clase y de su nivel, sólo las he tratado como clientas y no sé cómo dirigirme con usted – le dije a Cecilia reconociendo lo que me pasaba un poco apenada.
–Podrías comenzar a hablarme de tú y no de usted – me rebatió ella enseguida.
–Claro Cecilia, me parece un buen comienzo – admití.
–Paloma, Marco me contó todo lo de ustedes y quiero que sepas que no te guardo rencor ni nada, tampoco soy celosa, lo que no fue en mi momento no tiene por qué molestarme y además, más nos vale a ti y a mí que nos llevemos bien porque nos estaremos viendo seguido Julián y Marco siempre han sido muy cercanos y no me gustaría que eso cambie por la tensión entre nosotras – reconoció Cecilia sinceramente.
–De mi parte no hay tensión, ni rencor, tampoco siento nada malo hacia tu persona Cecilia, así que puedes estar tranquila y creo que deberías estar preocupándote por cosas más importantes cómo lo de tu boda, que por cierto creo que será el evento del año – le dije yo, cambiando el tema de inmediato.
–Sí, eso dicen aunque yo siendo sincera no me quería casar en México, me quería casar en Santiago de Chile, no sé si sepas, pero soy chilena – me platicaba Cecilia, ya con una mejor actitud.
–Me lo imaginaba, aquí no hay mujeres tan hermosas cómo tú y por eso intuí que no eras mexicana – le respondí a Cecilia poniéndola nerviosa.
–Gracias Paloma, no me considero hermosa de físico, pero sí de corazón que es lo que más importa en la vida, lo que llevas dentro – respondió ella.
Seguimos platicando amenamente, hasta que yo noté que Cecilia comenzó a ponerse pálida y se sujetó con fuerza de la barra de la cocina, yo de inmediato dejé de hacer lo que estaba haciendo para tratar de asistirla o ayudarla.
–Cecilia, ¿Qué tienes?, te has puesto muy pálida – le dije yo, tomando la mano que tenía ella libre.
–Paloma, me siento mal, me ha venido un mareo súbito – me dijo Cecilia, muy asustada y al juzgar por su mirada ni ella misma sabía que le estaba pasando.
Yo no sabía qué hacer, la seguí tomando de la mano y después cuando ella dijo que se le había pasado, caminábamos juntas de vuelta a la sala, cuando ella cayó inconsciente al piso, ante la mirada sorprendida de todos. De inmediato Marco se levantó para tomar en sus brazos a su prometida y Julián de inmediato le dijo que la recostara en su recámara, mientras le llevaba el alcohol, yo por mi parte permanecí de pie parada ahí en la sala sin saber realmente el motivo de ese desmayo, sin saber absolutamente nada. De pronto, Julián me abrazó y me sacó del shock en el que estaba inmersa, para pedirme que llamara al Dr. Bermúdez, un doctor que era de toda la confianza de la familia de Julián, yo me disponía a hacerlo pero producto del nerviosismo o no sé de qué pudo ser, no daba con el teléfono del doctor por lo que Julián terminó llamándolo él mismo, ante mi mirada apenada por no ser capaz ni de hacer eso.
Sintiéndome completamente inútil, volví como un zombie a la cocina, para seguir en lo que estaba antes de que Cecilia tuviera ese desvanecimiento, estaba tratando de poner mi mente en blanco ya que eso siempre me resultaba cuando quería calmarme a mí misma, cuando Marco entró a la cocina buscando una respuesta a lo sucedido.
–Paloma, ¿Qué paso?, ¿Qué le dijiste a Cecilia para que se pusiera así? – me interrogó Marco con sus ojos encendidos.
–No hice nada Marco, estábamos platicando normal y hasta quedamos en tratarnos más y todo eso, pero ella de pronto se sintió mal y se sostuvo aquí en la barra, yo la detuve de su brazo y cuando dijo sentirse mejor, nos fuimos juntas caminando a la sala para reunirnos con ustedes y después pasó lo que ya tú mismo pudiste presenciar – le respondí a Marco sinceramente.
– ¿Cómo pudiste quedarte callada cuando ella se sintió mal?, Paloma no puedo creer que seas de tan malos sentimientos, no eres la Paloma que yo conocí – me gritó Marco furioso como si yo fuera la culpable de lo ocurrido con su novia.
–Marco, ella me dijo que ya se sentía mejor y yo le creí porque le volvió el color a sus mejillas y la calidez a su mano – le respondí queriendo defenderme.
–Espero Paloma que mi prometida no tenga nada malo, por tu tontería de no avisarme cuando comenzó a sentirse mal o te juro que te va a pesar – me dijo Marco con un tono de amenaza que no era propio de él.
–Chicos, ya viene para acá el Dr. Bermúdez, llegará en unos diez minutos – interrumpió Julián la escena avisando lo del médico.
–Gracias Julián, pero esto se pudo evitar si Paloma, me hubiera gritado desde la cocina que mi prometida comenzó a sentirse mal – le dijo Marco a Julián lleno de furia.
–Marco cálmate por favor a Paloma todo eso la pone muy mal y ahorita ya viene el médico, mejor ve a mi recámara con Cecilia, para que te vea cuando reaccione – le respondió Julián a Marco queriendo calmar los ánimos.
–No me puedo calmar Julián, no es tu novia la que está inconsciente en una cama en este momento, así que no sabes lo que estoy sintiendo – le dijo Marco a Julián lleno de desesperación.
–Julián mi amor, me quiero retirar a mi casa, todo esto me pone mal y la verdad es que no quiero estar aquí – le dije a Julián sinceramente mis intenciones de irme.
–Paloma, no te puedes ir así mi amor, además tú mamá no está en la ciudad y quedamos que pasaríamos juntos la noche – me respondió Julián acerca de los planes que ya teníamos.
–Los que nos iremos seremos Cecilia y yo, en cuanto el doctor la revise y nos diga que procede – dijo Marco muy molesto.
Julián me abrazó, tratando de calmarme y era así siempre que me abrazaba lo que sea que me estuviera pasando desaparecía y en su lugar una sensación de calma se apoderaba de mi ser, de mi cuerpo y de mi mente. Estuve en sus brazos calmándome hasta que llegó el Dr. Bermúdez y Julián lo acompañó a su recámara dónde se encontraban Cecilia y Marco.