La noche estaba muy oscura y el cielo lleno de estrellas. Eran más de las dos de la madrugada y la carretera se encontraba poco transitada. Ella lo miraba de reojo. No había cambiado en seis años. Era realmente apuesto. La barba rasuró, ahora se le podía ver los hoyuelos que a ella tanto le gustaba, sus gafas no la llevaba puestas, ¿En dónde las dejo? Porque él las tenía puesta cuando llego a la discoteca. Su perfume impregnaba el auto, haciéndola viajar en sus antiguas fantasías, cuando ellos eran amigos y luego amantes. La respuesta de Eliam la saco de sus pensamientos. -¿Dónde vives?- le volvió a preguntar. -Donde siempre - la miro y acomodo la cabeza en el respaldar de la silla del carro, cerró los ojos y poco a poco su respiración se fue relajando, más y más, parecía dormido

