-¡Maile ten cuidado! - Le gritaba Abigail al verla chapotear desordenadamente en la piscina para niños. -Tranquila hija- le aconsejaba la madre de Abigail- ¿Cuándo vas a contarle a Eliam de la existencia de su hija? – la mujer quería saber- no sabes lo alegre estoy de que terminaras con ese hombre, él nunca me gusto. -Ay, mamá - respiraba y secaba a Maile con una toalla- no vamos a empezar con la cantaleta, ya te dije que pronto voy a hablar con él. La madre de Abigail refunfuño al oírla. Era tan testaruda. -Estas esperando que el destino juegue en contra tuya, o ¿Esperas que otros tomen cartas en el asunto? - la miraba con el ceño fruncido - porque yo sería feliz de decirle a él sobre su hija, recuerda que es una promesa y yo las cumplo. -¡Mamá!- sentó a Maile en una silla - ten

