—No mereces esto, Alan, no mereces tener una vida de mierda por culpa de alguien más, específicamente por mi culpa, no mereces tener sangre en tu alma y en tus manos, no mereces que cada maldito día de tu vida sea como éste. No sé qué hiciste en tu pasado, pero no eres una mala persona, no eres una mala persona como yo —él saca su rostro de entre sus manos y arruga su ceño. —Tú no eres una mala persona, Faith. —¡Claro que lo soy, Alan! ¡Debí serlo! ¡Debí ser una maldita perra para merecer esto! Todo el puto tiempo he pensado que no lo merezco, que soy buena persona, pero carajo, Alan, a las buenas personas le pasan buenas cosas. —No dejes que te consuma, Faith —se levanta del suelo y se acerca a mí—. Lo veo en tus ojos, en tu mirada, te está acabando, te estás ahogando, pero no dejaré q
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


