Sin saber muy bien cómo va a acabar todo esto el hombre retrocede, lo conozco, fue el hombre que salvé de ser asesinado aquel día que me secuestraron, es el hombre que decía ser mi doctor cuando desperté del coma. Se ve demacrado y acabado, el arma en su mano tiembla. —¿Qué carajos haces aquí? —dice mientras sigue retrocediendo sin dejar de apuntarnos, pero parece importarle poco el ama de Alan. Parece importarle poco su presencia. Alan y yo avanzamos entrando así al apartamento y cerrando la puerta tras nosotros. —¡Contesta! ¡¿Cómo sabes de este lugar?! —se ve asustado, muy asustado. —Tú nos vas a explicar qué mierda es esto —digo y él se ríe mostrando su dentadura amarilla. —Estás loca, perra si crees que voy a apuñalar por la espalda a mi amo. El momento se acerca y es cuando más

