Capítulo — Desayuno de Pasos Lentos El amanecer se coló tímido por las cortinas de la casa Saavedra. La luz dorada bañaba los pasillos, revelando una calma poco común. La noche había sido larga, cargada de pensamientos y silencios, pero esa mañana algo parecía distinto, como si el aire hubiera decidido darles tregua. El aire fresco de la mañana se mezclaba con el aroma a pan del día anterior que todavía quedaba en la cocina, y todo parecía invitar a un inicio distinto, más sereno. Martín salió del cuarto de invitados despacio, con la camisa sin abrochar aún y el cabello húmedo de la ducha que le goteaba en la nuca. Caminó hacia la cocina con la idea de preparar café antes de despertar a los niños, intentando que sus pasos no hicieran ruido. En su rostro todavía quedaba el rastro de la or

