Capítulo — Risas que Curan y Oraciones en Silencio Clara salió del hospital con el aire fresco golpeándole el rostro y una sonrisa que hacía tiempo no sentía tan suya. Había llorado, sí, había desnudado su alma frente a Guillermo, pero también se había permitido escuchar verdades duras y entender que la vida, aunque no fuera color de rosa, todavía podía regalarle comienzos nuevos. Y como si el destino quisiera darle una señal, había llegado la noticia de un bebé viniendo al mundo: el hijo de la doctora Sofía Rojas y Adrián Castell. Clara no los conocía, pero sintió como si en su corazón se hubiera encendido una chispa cálida, una conexión invisible con esa nueva vida. La misma vida que hacía apenas unas semanas la había puesto al borde de la desesperanza ahora le recordaba que todo podía

