Capítulo 21 Me bajé en el piso veintiocho dirigiéndome a mi oficina. Solo podía escuchar el taconeo de mis zapatos y el ir y venir de los empleados. Cuando vi al jefe cerca de mi oficina, tragué saliva con dificultad y me tensé por completo. Después de lo que pasó... hace apenas dos días, tengo miedo de pasar cerca de él y trato de evitarlo, lo cual, en el trabajo, lamentablemente, no es posible. —Buenos días —dije apenas, pero el hombre no respondió. Mientras seguía caminando, sentía su mirada quemándome la espalda, así que entré rápidamente en mi refugio. —Verónica, tráeme un café n***o y una ensalada griega — escuché la voz del jefe a través del altavoz. Pr

