—Owen... ¿qué... qué estás haciendo aquí? —pregunté sorprendida al ver al hombre frente a mí, vestido con una camiseta gris ajustada y unos jeans desgastados. Por supuesto, Sam estaba detrás de mí y me susurró al oído: "Dios mío, ¿esto es un sueño o es el dios del sexo?". Me reí en voz baja por su comentario, luego miré a Owen. —Vine a devolverte esto —me entregó mi bolso, y recordé que lo había olvidado. Tenía mis llaves, teléfono, cartera y labial allí. Los artículos más importantes, y los había dejado atrás. —Um... gracias —dije al tomar de vuelta mis pertenencias. —¿Nos vas a presentar? —preguntó Sam, poniéndose a mi lado. Quise golpearla en la cabeza por su atrevimiento. —Owen, ella es mi amiga Sam. Sam, él es Owen. Mi... —Jefe —terminó la frase por mí, extendiendo su mano hacia

