***** Pasaron dos semanas en recuperación en el hospital y él hasta hoy vino por mí, nadie, pero nadie vino a visitarme, era como un perro abandonado, tampoco era como que quería que mi madre viniera por mí, nooo, ella me detesta y lo que no quiero es escuchar sus gritos e insultos. ¡Me llené de odio! ¡Sí!, pero también tuve presente que él tenía muchas cosas importantes que hacer. ¿Me abandonó? Ya no sé qué pensar, mi cabeza no deja de crear una sala de juicio, a lo que los abogados que están en mi cabeza me aconsejan que le dé una oportunidad y que olvide lo que sucedió con aquella llamada, que lo más seguro es que él… ¡aaaaah! Tengo que tener presente que él fue quien me recató. Los doctores determinaron que me encuentro en buen estado para dejar el hospital, una que otra costilla

