—Sí. Puedo hacerlo. —Excelente. Entonces, esposa... te prepararé el almuerzo. Me río. No puedo imaginarlo haciendo un sándwich, y mucho menos cocinar. —¿Vas a cocinar? ¿Tú? ¿El jefe? — Me río. No puedo creer que me esté riendo. —Sí, yo, señora Jefa. —¿Y tenemos comida aquí? —La tenemos. Tengo un casero. Le hice saber que íbamos a pasar y él consiguió todo lo que necesitamos para hoy. Suena genial. No he visto mucho todavía, pero desearía que pudiéramos quedarnos más tiempo. —Está bien, estoy deseando verte cocinar. —Te prometo la mejor comida que hayas probado. —Entrelaza nuestros dedos y me conduce hacia la casa. Ivanov tenía razón. Me preparó la mejor comida que he probado en mi vida. Bistec. He comido bistec increíbles en mi vida, pero el suyo fue definitivamente el mejor, y

