Callum.
Trago con fuerza sintiendo el golpe de adrenalina correr por mis extremidades.
-¿Quién es ella?.- La prostituta que envió mi servicio habitual está parada a mi lado igual de confundida que yo.
-Largo.
-¿Qué? Pero si nosotros no…
-Vete o para el final de la noche te habrás arrepentido.- susurro tomando sus extensiones con más fuerza de la necesaria, jalando su cabeza hacia atrás.
Sus ojos expresan puro y verdadero terror, no es un secreto entre sus compañeras de profesión lo que soy, quien soy y porque solo pisan una vez en la vida mi apartamento, tienen miedo. De mi para ser más exactos.
El elevador se cierra tan rápido como un rayo y me quedo solo, pensando en la mierda que acaba de suceder, acabo de volver aquí, con una invitación a la boda de mi hermana menor, después de perderla a ella yo… maldita sea toda mi vida está cayendo en picada, me froto el rostro pensando en que es lo que haré con esa mujer, la de enormes ojos azules y labios perfectos, ¿Quién carajo es? ¿Cómo logro llegar aquí? ¿Es posible que alguien la enviara? ¿Es posible que ÉL la enviara? No, no, no, porque además de él ¿Quién se atrevería? No tengo enemigos en ninguna parte, tengo una reputación que cuidar.
Todo el mundo me conoce en esta ciudad, saben quien es mi familia, saben sobre mi profesión, nadie en su sano juicio podría odiarme.
Lo que es seguro es que ella tiene algo sobre mi cabeza ahora mismo.
Analizo cada parte de apartamento, un abrigo n***o me saluda en el perchero, me acerco tan rápido que mis pies rechinan sobre el azulejo, reviso cada bolsillo hasta que encuentro un poco de oro en esta bonita cartera
Abro cada compartimento, para mi sorpresa solo hay un montón de billetes descuidados, como si a una niña le hubiesen dado su mesada, todos están arrugados.
Mi móvil suena en el fondo de mi habitación, me tomo mi tiempo para caminar ahí mientras reviso en busca de algo más, alguna dirección, nombre o cualquier cosa que pueda hacer para encontrarla, su silencio por ahora es mas valioso que cualquiera que conozca.
Cuando tomo el teléfono en la mesita de noche me encuentro con este nombre desagradable, la única mujer a la que no me follaría ni por un millón de dólares, ha tenido la boca en todas las pollas de la universidad, bien podría ser una experta con las mamadas o bien podría ser portadora de una ets.
-Liam.- respondo como si estuviera esperando su llamada.
-Oh… Hola Call, ¿Cómo estás?
“Preferiría cortarme las orejas antes que hablar contigo, mujer”
-Con tanto trabajo que desearía tomarme un descanso, pero ya sabes, es como es.
-¿Aun haces cirugías sin pago? Dios mío Callum, parece que tu buen corazón no tiene límites, deberías descansar un poco.
-Agradezco tu preocupación Li, dime, ¿sucede algo?.- Mi voz sale como una dulce melodía para ella porque ríe del otro lado de la línea.
-¡Si! Es verdad, siento tomar prestado tu tiempo, pero una de mis pacientes está desesperada por ayuda, le he dado la dirección de tu apartamento, espero que no te moleste, pero su vida y… bueno la mía, están en juego si alguien se entera.
Aprieto la mandíbula con fuerza, no tengo interés en la integridad de otras personas, odio que invadan mi maldito espacio personal y las visitas me…
Un segundo…
-¿Cuándo dijiste que estaría aquí?
-Probablemente hoy mismo, es impaciente.
“Es ella.”
-¿Cuál es su situación?
-Ella… ¿Doctora Liam?.- la voz al otro lado de quien probablemente era su asistente nos interrumpió antes de saber el diagnóstico de la pequeña intrusa.- Te llamare más tarde Call, tengo una emergencia.
-Al menos déjame saber su dirección, si es tan grave como dices, lo mejor será verla cuanto antes.- finjo interés.
-Te enviare un mensaje, y ¿Call? Gracias por hacer esto por mí.
-Siempre que lo necesites Li.- mentí, esto no se trataba en absoluto de ella, era sobre la chica de ojos tan grandes y azules como el océano, ese al que detestaba tanto que ni siquiera me molestaba en planear vacaciones.
***
Reviso una y otra vez la dirección en mi móvil.
“Esto tiene que ser una puta broma”
¿Una tienda de conveniencia? ¿Enserio?
Entro en el lugar esperando encontrarme con la intrusa ojos azules, pero no hay nada, un par de señalamientos que me llevan a la nevera en el fondo del lugar, miro en todas direcciones sin encontrar nada entonces hago lo que cualquier persona sin cordura haría. Abro la puerta.
Detrás no hay bebidas, sino unas escaleras que no parecen tener fin, subo lentamente hasta que veo las luces bajas neón, abro la cortina al final encontrándome con un montón de personas charlando, las personas detrás de la barra hacen malabares con el shaker, sonríen alegres sirviendo bebidas, busco con la mirada a esa mujer, pero nada, justo cuando estoy por darme por vencido sale de la cocineta amarrando su cabello en una cola de caballo alta, dándome un espectáculo con ese enorme y perfecto cuello, esta vez no va toda cubierta con ropa de invierno, lleva una blusa de tirantes con escote corazón y unos leggins que se amoldan perfectamente a su culo, pinta una sonrisa cada vez que sirve una bebida, para mi desgracia hay espectadores frente a ella así que por primera vez en mi vida, decidí esperar para obtener un turno y recibir una bebida, después de todo es mi día libre, uno que esperaba pasar follando la boca de una bonita puta hasta que ella entro la semana pasada a mi casa como si fuera la dueña de mi tiempo.
Una bebida tras otra se ve como un trabajo agotador, pero ella no lo parece en absoluto, está completamente absorta en su trabajo, mojitos, margaritas y otros cocteles a los que les pone mucho detalle, se mueve de un lugar a otro, lanzando botellas detrás de ella sorprendiendo a cada cliente, lo que llama mi atención es la enorme cicatriz en su espalda, no la notarías si no prestas suficiente atención, pero yo lo hago, la observo, y mucho.
Cuando la última pareja de enamorados salió con una sonrisa en el rostro después de disfrutar los malabares con alcohol me acerque rápidamente hacia ella, antes mirarme sonreía, luego cuando finalmente noto mi presencia la luz que sale de su mirada se apagó como si hubiese hecho cortocircuito, apretó los dientes y me lanzo la carta en la cara, algo me dijo que no era exactamente bienvenido, pero ¿Por qué? después de todo ella se metió en mi casa y jamás la obligue a nada, aunque si hubiera pasado un poco más de tiempo…
-La mejor botella de vino que tengan.
Me analizo como un animal peligroso detrás de una jaula, levanto las comisuras de sus labios sonriendo con ironía, se giró dándome una vista perfecta de ese culo enorme en el que me hubiese gustado introducirme tan profundamente que gritaría mi nombre y…
La botella choco contra la barra de madera sacándome de mis peligrosos pensamientos, cogió un sacacorchos de su delantal de piel, hábilmente con los dedos extremadamente delgados abrió la botella dejo el corcho a un lado y sirvió rápidamente en una copa el líquido violeta, en otra situación habría hecho un desastre porque este vino es una completa mierda, baja calidad, año reciente, con una etiqueta extravagante, todo gritaba mal gusto sin embargo, justo ahora estaba completamente ocupado intentando encontrar alguna debilidad.
-¿Quién eres?.- suelto la primera pregunta, aunque nunca tengo que hacerlo.
Me mira, luego a mis dedos en el cuello de la copa y vuelve a limpiar su espacio de trabajo.
Bebo un sorbo del terrible vino y vuelvo al ataque.
-¿Eres sorda o solo estúpida?
Cierra los ojos apretando los puños al otro lado, niega suavemente y respira profundo, aquí ahora observando cada uno de sus movimientos, su piel enrojecida por la furia me provoca una enorme ola de placer.
Toma un pedazo de papel y escribe.
-Tomate la maldita botella o métetela en el culo y lárgate.
Me burlo silenciosamente, ni siquiera quiere hablarme, eso sí es un poco ofensivo, a decir verdad, me cabrea como la mierda, detesto… no, odio a las mujeres como ella, sin embargo, todos tenemos un precio, ¿Cuál será el suyo? Después de todo me necesita, Liam la ha enviado conmigo.
Sirvo hasta el borde de la copa el vino barato me detengo cuando esta por derramarse entonces empujo el cuello provocando que el cristal baile por todas partes.
-¡Uy! Ha sido un accidente.
Todo se pinta de color rojo intenso como una premonición, se muerde el labio inferior dejando que el líquido carmesí corra hasta sus viejas zapatillas deportivas.
Nos miramos durante tanto tiempo que casi olvido mi propósito, aunque sé que no lo conseguiré hoy.
Saco un par de billetes dejándolos sobre la barra, me levanto de la silla y saco un billete más.
-Y esto es para ti.- fácilmente podría hacerme un agujero en el rostro con la mirada si eso fuera posible.- Limpia eso rápido, puede dejar una mancha.
Le doy una última mirada yendo hacia la salida, levanta la mano mostrándome el dedo medio, suelto una carcajada.
Nunca había deseado con tanta intensidad domesticar a una mujer, pero ella… joder, es tan hermosa y valiente que deseo con toda mi fuerza verla entregarse a mí por voluntad propia, mi polla se pone dura de pensar en la rudeza con la que responderá cada vez.
Y sé perfectamente que lo hará, porque las mujeres que llevan una bestia en el interior no están dispuestas a dejarme llevar la rienda, al menos no hasta que las hago gritar mi nombre en la cama.