Aterrizaron bajando con precaución mientras iban por sus maletas; Ana estaba seria no se notaba la alegría que la inundaba las pocas veces que tenía la posibilidad de viajar en avión. Victoria la abrazó por detrás, entendía su sufrimiento y sabía que debían llevarla a un psicólogo; porque sola no iba a lograr salir de esta pesadilla. Cogieron un taxi, directo a la casa de Felipe donde se demoraron más en abrir que la madre de aquellos saltar a los brazos de su hija, llorando y gritando de la emoción de verla. — Mamita, no sabes la falta que me hiciste — Murmuro Ana soltando sus lágrimas, añoraba un abrazo de su madre para sentir que todo estaría bien. — Volviste — Susurraron al lado llamando la atención de Ana dándose cuenta que se trataba de Juan, su amor —, No pensé estar con vid

