Victoria había abierto sus ojos, recordando que se encontraba en el hospital con miedo al sentir su barriguita vacía, pero se tranquilizó al escuchar los balbuceos de un bebe en una cuna al lado de su cama. Sintió también, el sonido de la maquinita dando a entender que se encontraba viva, pero a la vez sintió tristeza y nostalgia al recordar que su madre había fallecido después de todo. Observó cómo el médico había entrado, brindándole una bella sonrisa para revisar dándose cuenta que todo se encontraba mucho mejor. — Estará unas horas más aquí, después de eso podrás irte con tu esposo y tu hijo — Manifestó el doctor, diciéndole a la enfermera que colocara unas vitaminas en el suero. — Gracias, pero antes de irme ¿debo reconocer a mi madre? — Pregunto con el corazón roto, no podía

