Cuando llegaron, Felipe tenía nervios, pero corrió hacia la cárcel para poder ir a visitar a su amada. Hizo la fila para poder ser registrado, requisado y firmar entrando al patio a la espera de su hermosa mujer donde se cristalizaron sus ojos al ver como cada día crecía más espléndida pancita. Llegó a abrazarla con bastante fuerza, en medio de besos fugaces entre ambos a pesar de que los medios de comunicación atacaban a los dos no les importaba, porque su amor era más fuerte que los chismes de farándula solo por ser una mujer comprometida. — Tengo algo que mostrarte, cierra los ojos — Susurro Victoria con una sonrisa, mientras estaban sentados. Felipe cerró los ojos estirando sus manos como le habían pedido —, Espero que sea de tu agrado. — A ver… A ver… — Murmuró tocando suaveme

