Capítulo 4

1665 Palabras
Sophia.  Estoy llegando a mi casa, repasando los acontecimientos. Preguntándome si hice algo malo. Tengo que pensar en todo lo que pasó.  Nos conocimos. Hice un amigo nuevo. Me sentí tan feliz de que al fin lo tuviera.  Yo quedé atontada.  No sé si era la emoción de tener un amigo, o si de verdad lo veía hermoso.  Le agarré las manos.  Y después todo ocurrió. Él se fue corriendo a su casa.  Tomé sus manos. Ahí fue donde todo lo hice mal. No debí tomar sus manos. Tal vez fue demasiado rápido. De verdad estaba agradecida por hacer un amigo. Posiblemente lo tenga que ver en el colegio al que voy a asistir y será incómodo. No quiero que sea así. Yo quiero que mi primera amistad sea buena y fuerte.  Puedo hacer como que nada pasó y todo estará bien.  Pero, estoy segura de que él sabe que algo pasó.  −¡Hija! −Mi padre me distrae. Hay un señor junto a él −Te quiero presentar a alguien. −Señala al hombre que está al lado. −Él es Andrew Miller. Es un amigo muy querido, y socio.  Un señor, tiene unos ojos oscuros y un pequeño rastro de canas en su cabello. Tiene una sonrisa amable.  −Mucho gusto de conocerlo, soy Sophia. −Le doy mi mano y el la recibe con un apretón de manos. −Me estaba comentando que estamos invitados a cenar con ellos el domingo. Aunque su hijo me lo había dicho primero. Gracias por venir. −El hombre asiente.  ¡Él es el papá de Logan! Con una pequeña sonrisa, e intentando disimular el sonrojo que está subiendo por mi cuello. me disculpo y continúo mi camino hacia mi habitación para poder sumergirme en el pensamiento de todo lo que pasó. −Sophie. −Me llama otra vez mi papá. −Dime.  −¿Cómo te fue? ¿Qué te pareció el residencial?  −Bien, es muy bonito. Tiene piscina y todo.  −Sí. Qué bueno… cuando quieras puedes ir. −Carraspea. −Con mi permiso, claro.  −¡Papáááá! −Sonrío. −Deja de ser tan pesado conmigo.  −No soy pesado. Lo que quiero es protegerte.  −Lo sé. Tranquilo.  −¿Ah sí? −Niega con la cabeza. −Uno nunca se preocupa demasiado ¿Verdad Andrew? −Nunca. −Murmura el hombre con una sonrisa. *** Estoy mirándome en el espejo. El vestido color rosa claro abraza las pocas curvas que tengo, dándome un aspecto diferente. Quiero verme bien esta noche. Esta noche voy a ver a mi nuevo amigo. Me hago una trenza con mi cabello castaño. Un poco de rímel en mis ojos. No es mucho. Pero creo que me veo bien.  La canción Paradise de Coldplay suena en todo el cuarto, dándome ánimos. Inconscientemente, me siento identificada con esta canción. Canto el coro.  Estoy acostada en mi cama, cuidando de que el vestido no se arrugue, con mi móvil jugueteando con Farm Heroes Saga, el juego más adictivo en el que he estado. Estoy en un nivel con unas ovejas en el que no puedo avanzar. Utilizo mi último movimiento aun sin conseguir pasar el nivel. Gruño frustrada. Escucho un golpe en la puerta y veo a mi papá. Me avisa que ya tenemos que ir a la cena.  Me pongo nerviosa. Ya estamos de camino a la casa del amigo de mi papá. Toco el timbre y nos abre Andrew con una sonrisa. Nos da la bienvenida a su casa. −¡Hola, Mark! Tanto tiempo sin vernos. −Una mujer está en la entrada con un vestido azul claro. Le da un aspecto sofisticado y elegante.  −Esta es mi hija, Sophia. −Me presenta.  −Un gusto señora Miller. −Sonrío amable. Me da un abrazo.  −¡Llámame Olivia! −Sonríe y cuchicheando me dice, −El “señora” me hace sentir muy vieja.  −Pasemos al comedor, por favor. −Dice el esposo de Olivia.  ¿Dónde estará Logan? Hay unas escaleras, me imagino que deben de ser donde están las habitaciones. Mis piernas tiemblan un poco. Estoy alterada, quiero saber si nos acompañará en la cena. Deseo verlo. Deseo saber si las cosas quedaron bien entre nosotros. No quiero perderlo, ni siquiera entiendo por qué se puso así.  Me quedo observando las gradas de madera color blanco, veo a dos personas bajar de ellas, veo a Logan con un traje azul con corbata gris y camisa blanca. Y tenis blancos. Su mirada vuela a la mía. Me quedo muda.  ¡Se ve guapísimo! Por el rabillo del ojo veo a una mujer con un vestido rosa baja con detrás de él. Con una sonrisa, la ayuda a bajar los últimos escalones.  Mi felicidad cae, junto a mi corazón. Obviamente es su novia.  Noto como se sonríen.  Como le toma la mano.  ¡Lo toca! Por eso estaba nervioso porque yo lo hiciera. No querías problemas con ella. Cuando Logan pasan se acerca a mí, lo siento como si estuviera asustado, nervioso. Me desanimo un poco. Él no está tranquilo conmigo.  −Hola Sophie. −Saluda. Veo que intenta desajustarse el nudo de la corbata, jalándolo a un lado.  −Hola. −Murmuro tímida.  −Te ves muy bonita. −Dice sonriendo a medias.  −Tu igual. −Susurro. −Bueno, no te ves bonito. Es decir... −Me quedo callada sintiendo el calor en mis mejillas.  Logan se ríe. Esconde sus manos en el bolsillo. Parece un gesto relajado. Pero noto que no lo es. Nos miramos a los ojos. ¿Será un buen momento para pedirle perdón por molestarlo? Debe estar con su novia. Una chica con unos bellos ojos oscuros y cuerpo delgado.  −¡Hola! Soy Lia, la hermana de este c*****o. −Se ríe.  ¡Hermana!  Con una gran sonrisa, le extiendo la mano para saludarla. Ella agarra mi mano y me da un abrazo, un fuerte abrazo.  −¡Eres la famosa, Sophia! −Se ríe. −¡Eres la primera amiga de Logan! Estoy tan feliz. −Agarra mi mano. −Te vas a sentar a la par mía en la cena. −Dice alegre. Me arrastra por la sala para llegar al comedor donde ya todo nos empezamos a sentar. Esperando que la mamá de Logan nos traiga la comida. Un estofado de carne aparece en la mesa. ¡Delicioso! Logan está en frente de mí. Sus ojos verdes hacen que me sonroje. Es tan guapo.  Creo que tengo un pequeño enamoramiento hacia él.  −¿Cómo te ha tratado la bienvenida a Seattle? −Escucho como Lia pregunta a mi lado.  −Bien, creo. −Murmuro. −Tu hermano ha sido muy amable conmigo.  −¡Seguro que sí! −Sonríe entre dientes.  −Sophia. −Me habla la mamá Logan, Olivia. −¿En que año de colegio estás?  −Voy para el cuarto año.  −¡Oh! Igual que nuestro Logie. −Sonrío.  Me gusta que le digan así.  Seguimos hablando durante la cena, mi papá y su amigo recordando los tiempos de universidad, Lia y su madre hablando de la carrera que estudia en la universidad. Quiere dedicarse al baile. Me parece excelente que quiera vivir de lo que le gusta hacer.  −Sophia. ¿Has notado que Logan no te ha quitado la mirada? −Murmura Lia en mi oído. −No sé de que estás hablando. −Me hago la desentendida.   Claro que sé de qué está hablando. Lo sé porque me he topado su mirada como unas treinta veces durante toda la cena. Cada vez que nuestros ojos se encuentran, alguno de los dos, quita la mirada rápidamente. Parecemos como que si fuéramos culpables de algún delito.  Terminamos de cenar, entre risas por los chistes pésimos de Andrew. Olivia nos ofrece una rebanada de pastel que preparó para nosotros. Ahora estamos sentados en la sala compartiendo con la familia Miller.  −¡Ma! ¿Puedo mostrarle a Sophia el jardín que tienes con tus suculentas? −Pregunta Lia.  −¿Solo las suculentas? ¡Enséñale todo lo demás! −Dice la mamá de ellos con una sonrisa.  −Vamos Logan. −Dice Lia.  Los dos estamos siendo guiados por Lia. Salimos al jardín trasero de la casa de ellos. Lia busca un interruptor que hace iluminar todo el lugar con una luz cálida. Observo todas las plantas que tiene, las flores, púrpuras, rojas, amarillas. Es demasiado hermoso. Tiene en unas macetas varias plantitas.  −Esas son las suculentas. −Dice Lia. −¿A que son preciosas, verdad? −Todo es precioso. Me encantaría hacer algo así en mi casa. En mi otra casa no podía hacer esto. El jardín no era muy espacioso.  −Ahora con el super jardín que tienes, de seguro lo lograrás hacer.  Logan se mantiene en segundo plano, está en silencio. Mirándome.  −Logan es el que mantiene esto así. −Dice Lia.  −¿En serio? −Pregunto realmente interesada.  −¡Sí! −Dice emocionada. −Él siempre se encarga de que las flores tengan agua suficiente. Y acomoda las plantas para que el sol no siempre las seque. −Abre los ojos. −Podrías ayudar a Sophie en eso.  Logan se tensa. Se rasca la cabeza, luciendo incómodo. −Lo único que hago es por favores de mi mamá.  −¡Le da vergüenza! Nunca lo va a admitir. Pero él lo hace. −Sonríe.  −Es la verdad. −Murmura. −Pero, claro que te puedo ayudar.  −Lo tomaré en cuenta.  Llaman a Lia desde la sala, y ella se va dejándonos a solas.  −De verdad, si necesitas ayuda en algo. Podría hacerlo con gusto. −Sonríe.  Nos quedamos en silencio. Yo sigo admirando los pétalos de las rosas que tiene. Todo parece como un cuento de hadas. La escena, las flores. Falta solo que haya una calabaza para que la conviertan en un carruaje.  −Sophie, quería disculparme. Sé que no actué de la mejor forma. Tengo un pequeño problema, lo estoy intentando arreglar.  −No te disculpes, lo entiendo. ¿Puedo ayudarte en algo? Para eso están los amigos ¿No? −Sonrío animándolo. −No puedo decirte mucho. Hablar de eso es un poco difícil. −Está bien, lo entiendo. −Pero que seas una amiga mía ayuda mucho. De verdad, te lo agradezco.  −Más bien yo debería de agradecerte. −Suelto una risotada nerviosa.  −Te voy a enseñar algo, Sophie. −Me hace una seña para que lo siga. Caminamos por un estrecho de piedras. Llegamos a un lugar con un macizo enorme. A la par de ese árbol hay un pequeño tallo con unas hojitas. Hay varios de esos apilados.  Y en un segundo todo empieza a cambiar. Me tropiezo con una de las piedras que hay mal puestas. Siempre torpe, siempre. Ya resignada, acepto el destino, cierro los ojos cuando sé que voy a tocar el piso.  Pero no, nunca caigo al piso.  Unos brazos me sujetan fuerte, manteniéndome estable.  Me siento protegida. Querida.  Abro los ojos, y me encuentro con su mirada intensa con destellos verdes. Sus ojos se ven oscuros.  Nuestros rostros están muy cerca del uno al otro.  El ambiente se pone tenso. Mas pesado. Su vista vuela a mi boca y regresa a mis ojos.  No necesitamos palabras para lo que estamos sintiendo. Sé que mi mirada ahorita le está diciendo: ¡Hazlo, por favor!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR