Sophia.
¿Por qué me ofrecí a abrir la puerta? Estoy en vestida con un pijama. Obviamente quería estar cómoda para poder dormir un rato. Pues esa siesta se extendió casi cinco horas. Y ahora estoy con una ridícula ropa de dormir de los Looney Tunes. Y unas pantuflas de un oso panda.
Y frente a mí está el chico más guapo que he visto en toda mi vida. Tiene una mandíbula marcada. Una nariz perfilada y unos hermosos ojos verdes. Parece salido de alguna historia cliché.
Parece un sueño.
Debe de ser eso.
Tengo el cabello en un moño desordenado.
Siento como la sangre sube a mis mejillas. Me estoy poniendo roja. Como una fresa. Las orejas también las siento calientes. Tengo ganas de abanicarme la cara.
¿Desde hace cuánto siento este calor?
Parece que han pasado horas, pero solo han pasado unos segundos. Nos seguimos mirando fijamente. No quiero abrir la boca y arruinar lo que sea que esté pasando. ¿Estará juzgándome?
Está viendo tus ojos. Se está burlando.
Ese pensamiento me trae a la realidad. Aparto la mirada mientras veo el piso, sintiéndome insegura de él.
−¿Buscas a alguien? −Le pregunto.
−Sí. −Parpadea varias veces. −Sí, lo siento. Busco al señor Mark Collins. Mi padre le envía esto. −Me enseña unos papeles.
Tiene una voz profunda, y grave.
−¿Quién es, Sophie? −Mi papá está detrás de mí.
El chico se pone un poco nervioso. −Soy Logan Miller. Mi padre, Andrew… −Se escucha la voz de mi padre interrumpiéndolo.
−¡Guau, Logan! Que grande estás. −Sonríe. −Pasa por favor.
Ahora Logan, el chico sigue mirándome. Mi padre se aleja y yo le doy una sonrisa pequeña.
¡Acuérdate que estás frente a un chico ardiente con un pijama!
Ese pensamiento me trae de vuelta a la situación.
Me quito de la puerta y llego a mi habitación. ¡Que vergüenza! Nunca querré volver a pasar otra vez ese pavor. ¿Logan Miller? Ya tiene nombre el único chico que me ha atraído, lo peor es que me vio en mi ropa de dormir, para nada sexy. Cierro los ojos y siento otra vez el rubor en mis mejillas.
¿Cuántos años tendrá? Parece un año o dos, tal vez más mayor. ¿Estaré exagerando?
Ni siquiera me he bañado.
¿Cómo es que mi padre lo conoce? Ni siquiera me ha hablado de él.
Me meto a bañar. Si me doy prisa, tal vez el chico aún siga hablando con mi papá y casualmente pueda entrar a la conversación sin que se note que estoy siendo interesada. ¿O tal vez sea mi emoción de encontrar a un amigo?
¿Querrá ser amigo mío?
Debe ser un chico popular.
¿Dónde estudiará? Tal vez pueda averiguarlo e ir al mismo colegio…
¿O ya estará en la Universidad?
Lo único que tengo que hacer en este momento es apurarme a alistarme para ver si lo puedo encontrar. Sería la mejor forma de averiguar información. Después de vestirme con un vestido azul, que es el más bonito que tengo, salgo de la habitación.
El chico guapo todavía sigue hablando con mi papá.
−Ahora si se parece a mi querida hija. −Bromea mi padre.
−Déjame, Marky. −Le saco la lengua sin que se dé cuenta.
−Sé lo que estás haciendo Sophie…
El chico intenta reprimir una sonrisa. Tiene un pequeño hoyuelo en su mejilla derecha. Nunca me había atraído un hombre así. Es hermoso, y no se ve como un chico imposible.
Por lo que he leído, esos son los peores.
−No puedo creer lo grande que estás Logan. −Prosigue mi papá. −Cuando te conocí eras un niño de cuatro años o tres no recuerdo mucho.
El chico se queda callado. Me parece ver un ligero rubor en sus mejillas. ¿Se está sonrojando? ¿Tiene vergüenza?
−Gracias señor.
−¡No me digas señor! −Sonríe. −Me hace sentir muy viejo y no he llegado a los cuarenta y cinco. Llámame, Mark.
−O Marky. −Agrego riéndome.
−No, solo acepto que mi hija lo diga. Aunque lo hace para molestarme. −Refunfuña mi papá.
−Mi mamá me llama Logie. −El chico se encoge de hombros.
¿Logie? Es sumamente adorable. Oh, Dios, tengo que hacerlo mi amigo. Siento una buena vibra al lado de él. Creo que puede ser un amigo.
Mi primer amigo.
Sueno como una loca. Pero nunca he sentido esta emoción. Tengo cosquillas en el estómago. No sé ni que sentir.
−Papá, me gustaría visitar un poco el residencial. ¿Puedo hacerlo?
−Sí hija. Pero ten cuidado. No quiero que te pase nada. Aunque es muy seguro. −Dice mi papá.
−Si quieres, Mark, puedo acompañar a tu hija a recorrer la zona. No sé si soy de confianza. −Murmura. −Igual, si tu quieres, si no hay problema. −Lo último lo dice dirigiéndose a mí.
−Está bien Logan. Confío en que tu padre te educó bien. Así que no vayas a hacer nada estúpido. −Amenaza papá.
Salimos de mi casa. Él va al lado mío. Con sus manos en el bolsillo. Caminando tranquilamente. Siento el ambiente un poco tenso, después de lo que dijo mi padre.
−¿Qué quiso decir? −Pregunto.
−Pues, creo que es obvio. −Murmura incómodo.
Me quedo callada. No va a pasar nada si él no me ve atractiva.
¿Pero qué estás pensando Sophie? Me recrimino internamente.
Es más posible que yo sea la que me tire encima de él porque quiero que sea mi amigo, pero eso nunca lo sabrá. ¿Cómo debo de actuar? Solo debo ser yo misma. No espantarlo. No tengo idea de que hablar. Estoy emocionada. Quiero preguntar muchas cosas. Abro la boca y la cierro repetidamente. De verdad que quiero hablarle.
−¿Dónde vivías antes? −Pregunta el chico.
Uff, inició la conversación.
−De Aspen. −De repente me siento tímida.
−¿En serio? Mi familia tiene una cabaña allá. Siempre pasamos navidad ahí. −Dice. −Es muy bonito. Pero me gusta más cuando está nevando.
−¡Verdad! La nieve es preciosa. Aunque hace mucho frío, pero nada que una taza de chocolate y una manta no solucione.
−Eso, y tener un calentador o una chimenea.
−Tienes razón. −Sonrío.
Nos volvemos a quedar en silencio.
−Es curioso como mi padre y tu padre son amigos. −Le digo.
−Sí, lástima que no nos conocimos antes. −Dice Logan.
Me sonrojo. Seguimos caminando.
−Aquí está el área de juegos y la piscina. −Dice, señalando alrededor. −Puedes traer a tus amigos. Pero no más de cinco personas pueden entrar a la piscina, por persona que vive en el residencial. −Se rasca la cabeza. −O puedo venir aquí, ya sabes. −Murmura nervioso. −Decir que son amigos míos y que ustedes no se metan en problemas.
−Eres muy amable, Logan. −Sonrío. −Pero no creo que sea necesario pedir un favor así. −Murmuro.
−¿Por qué?
Me sonrojo. Esto me hace sentir incómoda.
−No tengo amigos. −Digo con timidez. −No soy muy social con las personas. Creo que he hablado más contigo que en toda mi vida.
−¡Wow! ¿En serio? No puedo creerlo.
−¿Por qué?
−Pensé que venías de un instituto donde eras popular. ¿Te has visto en un espejo?
−¿Qué?
−No importa.
Llegamos a la casa. El sol se está escondiendo, dando un bello celaje. Con diferentes colores naranjas.
¿Qué quiso decir con eso?
Claro que me he visto en un espejo. Siempre lo hago, siempre me pregunto qué es lo que me hace diferente a las otras chicas de los colegios. Por qué me molestan siempre.
−Bueno, aquí estamos. −Dice.
−¿Cuantos años tienes, Logan? −Pregunto.
−Tengo dieciséis años. ¿Y tú?
−Igual, bueno me faltan tres semanas. Mi primer cumpleaños en Seattle. −Me ilusiono.
−Lo tomaré en cuenta. −Sonrío.
−Logan. Me gustaría preguntar algo. Te conté que no tengo amigos. Nunca he tenido. Me gustaría saber si puedes considerar la posibilidad, de que seamos amigos.
Abre la boca y la vuelve a cerrar cuando empiezo a hablar.
−Oh, Dios. No es así, ¿Verdad? −Me sonrojo. −No sé como hacer esto.
−Sophie... ¡Perdón! ¿Te puedo llamar así?
−No te disculpes. Claro que me puedes llamar así. −Me sonrojo. Quiero decirle Logie. Suena como el oso yogui.
−Por supuesto que podemos ser amigos. −Sonríe. Inmediatamente me relajo. −Yo tampoco tengo muchos amigos, no soy a lo que llamarían amigable. −Siento la tensión de él.
−Eso debe ser mentira. −Sonrío. −Luces como cualquier chico popular.
−¿Chico popular? Por favor. −Resopla.
Tomo sus manos en las mías. Logan se tensa, demasiado. Abre los ojos. Y él se queda muy quieto. Acaricio sus manos, como lo hace mi padre conmigo.
−Gracias Logan.
Las siento ásperas. Pero es extraño. Bajo la mirada hacia sus manos, apenas puedo distinguir unas manchas color ¿Rojas, cafés? Sin embargo, él quita las manos y las esconde en sus bolsillos.
−Lo siento. −Parpadea repetidamente y se va de mi lado, corriendo, directamente hacia su casa.
¿Qué hice mal?
Logan.
Juego con la pelota que encontré en la parte de afuera de la casa. Papá… No me deja decirle así. Señor, me dijo que no podía salir de acá. Pateo la bola en la sala de mi casa. Estoy solo. El señor no está aquí.
Nunca me dice a donde va.
Pero, prefiero estar solo.
Mi tripa suena. Tengo hambre. Pero tengo prohibido moverme de lugar. Si no el señor se enoja.
Sigo jugando con la pelota. Pateándola. Hasta que rompo un jarrón dentro de la casa.
Oh no.
Me voy a esconder en el armario.
No quiero que me encuentre.
Mi cuerpo tiembla. No tengo idea de cómo llegué a la casa. Siento el sudor recorrer mi cuerpo. Los recuerdos entran de golpe a mi mente. No quiero pensar en eso. Solo quiero volver a estar bien. Respiro profundamente.
“Busca un lugar feliz en tu mente. Un recuerdo bonito. Da respiraciones profundas, y recuerda: los ataques de pánico no te harán daño”.
Las palabras del doctor Smith resuenan en mi cabeza. Tengo que hacer exactamente eso. Tocan la puerta de mi habitación. Ni siquiera puedo responder. No quiero hablar con quién sea que esté golpeando la puerta.
−¿Logie? −Reconozco la voz de mi hermana. −¿Estás ocupado? Necesito ayuda, necesito una opinión de algo.
Miro mis manos, estas tiemblan un poco. Pero, estoy un poco más tranquilo. Sé que mi hermana Lia no pediría un favor si no es algo importante. Doy otra respiración profunda, sintiendo como el aire llena mis pulmones.
−Pasa. −Me miro en el espejo. Mierda. Mi hermana va a notar que algo pasó.
Siempre tuve una conexión inmediata con ella.
−Pasa. −Carraspeo.
−Bueno, necesito que me digas cuál de las dos piezas expresa mayor… −Se queda callada.
Aquí vamos.
−¡Oh por Dios! Logie, ¿Estás bien? −Pregunta.
−Sí. No te preocupes.
−Por favor. Habla conmigo. −Insiste.
Sé que si no lo hago. Me molestará.
−Una versión resumida. Hice una amiga. Ella tocó mis manos. Entré en pánico. −Cierro los ojos.
Lia conoce todos mis problemas, mis traumas. Confío en ella. Sé que no me juzgará.
−Bueno. Esto es genial. Hiciste una amiga. −Espera un momento. −¿Por qué reaccionaste así exactamente? Quiero decir… ¿Ella lo hizo con intención de hacerte daño?
Frunzo el ceño. −No. Me parece que no. Ella me estaba agradeciendo. Creo. Sin embargo, solo puedo pensar en sus ojos asustados cuando sintió mis manos. Me avergoncé. Su toque me resultó… diferente. No sé cómo explicarlo. Sentí miedo, pero… me logré tranquilizar. −Me recuesto en la cama.
Mi hermana se queda mirándome. Abre los ojos.
−¡¿Te gusta?! −Se ríe.
−No, creo que no.
−¡Estás dudando! Cuéntame. −Exige.
−Obvio, es atractiva. Pero creo que es la emoción lo que me hace confundir las cosas. Lo únicos amigos que tuve fueron hombres, y es una amistad muy reciente.
−¡Te gusta! Estoy emocionada por ti. ¿La puedo conocer? −Pregunta.
−Su padre y ella van a venir a comer el domingo. A cenar. Así que la podrás ver. Son nuevos en la ciudad.
−¡Qué emoción! −Su sonrisa desaparece. −Ahora. ¿Ya estás mejor? −Asiento. −Seguramente estaba feliz por hacer un amigo es nueva en Seattle.
−Me parece genial que seamos amigos. Estoy emocionado por eso. Pero no quiero arruinarlo por mi pasado. No sé cómo reaccionar ante una chica. Nunca nadie se ha tomado el tiempo de conocerme y aceptarme. Estoy nervioso. No quiero que se aleje.
−Estas mal, hermanito. −Lia sonríe. −Pero no te preocupes. Solo sé tu mismo. Sabes que nosotros te amamos por lo que eres. Ella también te va a querer mucho. Confía en mí. De verdad. Eres muy especial. Y creo que ella ya lo vio en ti. Por eso te tomó las manos.
−Estoy avergonzado por cómo me comporté. ¿Y si ella ya no quiere hablar? −Me tapo la cara con el brazo.
−¡Ay, Logan! −Resopla Lia. −¡Eres más dramático que una mujer! Te vas a dar cuenta de que ella estará bien. Háblale. Después de todo es una nueva amiga.
Me río. Tiene tanta razón. Soy siendo demasiado tonto y exagerado.
−Voy a ver como avanza esta amistad. Gracias por hablar conmigo Lia. −Le agradezco.
−Siempre puedes contar conmigo, Logie. −Sonríe. −Ahora. ¡Ayúdame con a elegir la pieza!