Ethan Veo a Ana alejarse hecha una furia, cruzando el patio como si estuviera a punto de declarar la independencia oficial de esta finca. Y, honestamente… entiendo por qué. Cuatro primos suyos me rodean como si estuvieran organizando una excursión obligatoria. El brazo de Tomás sigue sobre mis hombros. Pesa como si el hombre estuviera hecho de concreto reforzado. Se gira para mirarme. Sonríe. Esa sonrisa que no promete nada bueno. —Entonces, primo… ¿listo? Primo. No sé si eso me da esperanza o miedo. Trago saliva. Si digo que no, quedo como el forastero débil. Si digo que sí… probablemente sobreviva con dignidad. Asiento. —Listo. Samuel aparece de la nada y me lanza una camisa. Ah. Claro. Estoy sin camisa. Perfecto. Más material para burlas. Me la pongo rápido mientras

