Ana Estoy sentada en la silla del comedor desde hace más de diez minutos… moviendo las piernas como si con eso pudiera hacer que el tiempo avance más rápido. Tac, tac, tac. —Ana, ya quédate quieta —dice mamá desde la cocina—. Me imagino que no demoran en llegar. —Sí, mamá… —respondo, pero mis piernas siguen moviéndose solas. No puedo evitarlo. Ayer papá lo puso a arrimar vacas. Arrimar vacas. Cierro los ojos un segundo. Ethan… mi jefe… el hombre que maneja juntas, contratos y millones… detrás de una vaca con un sombrero que ni siquiera sabía acomodarse. Exhalo. —Pero recuerda que ayer mi padre lo puso a arrimar vacas —digo mientras me levanto y vuelvo a sentarme—. No me imagino qué lo habrá puesto hoy. ¿Coger marranos? ¿Gallinas? ¿O limpiar el establo entero? Mamá suelta una ca

