No me puedo creer lo que está pasando, han absuelto a Diego y está libre, por mucho que le hayan puesto una orden de alejamiento, sé que la va a quebrantar y vendrá a por mí... No sé como voy a vivir con está agonía de no saber cuando puede suceder.
Miguel propone que nos vayamos todos juntos a cenar. Zoe y Leyla no pueden venir por qué tienen una cena, según nos han contado están estudiando abrir un nuevo negocio juntas y está noche se reunían con dos inversores para poder llevarlo a cabo.
- Chicos os llamamos mañana para vernos y así os explicamos el proyecto con todos los detalles. - apunta Zoe
- Si queréis quedamos mañana para comer en el restaurante japonés que han abierto en las Ramblas. Me han dicho que está genial.
- Me parece una gran idea Leyla. ¿A ti que te parece cielo?.- Alejandro mira a Úrsula, esperando su opinión.
- Me parece bien, tengo ganas de saber lo que están preparando. ¿Y tu Greta?
- Por mí también...
- Y a ti Caballero de brillante armadura, ¿también te parece buena idea? - a Leyla le encanta picarle...
- Ya sabéis que me encanta una buena sobremesa.
- Pues entonces ya tenemos plan para mañana. Nos vemos allí entonces. - celebra Zoe
- Zoe vámonos que no llegamos. Y no vamos a dar buena imagen si en la primera reunión llegamos tarde...
- Si, vamos. Hasta mañana chicos.
Mis padres, Úrsula y Alejandro si aceptan ir. Y aunque mi padre no está de humor, prefiere despejarse a meterse en casa y no parar de darle vueltas a todo lo ocurrido, pero sé que acabará explotando y sacará el tema, porqué le quema por dentro.
- Entonces ¿donde queréis ir?.- pregunta Miguel
- ¿Que te parece si llevamos a los padres de Greta al Restaurante El Ático?- propone Alejandro
- Pues es buena idea. Voy a llamar para hacer la reserva.
- ¿Dónde está ese restaurante?- pregunta mi madre
- Esta en la terraza de un hotel de lujo, tiene unas vistas a la ciudad impresionantes, os va a encantar.
- Seguramente hija.
- Ya está. Tenemos mesa.
- Miguel, podemos hablar un momento.
- Claro. - Nos separamos un poco del grupo.- Dime Nena. ¿Pasa algo?- Su tono es de preocupación
- No, sólo te quería preguntar una cosa...
- Lo que quieras.
- ¿Podemos quedarnos en el hotel esta noche? Necesito cambiar de aires.
- Te voy a contar un secreto...- se acerca a mi oído y me susurra- ya había reservado eso también. - me guiña el ojo y me besa.
- Si sigues siendo así de adorable jamás vas a poder librarte de mí. ¡Sal corriendo ahora que aún estás a tiempo!
- ¿Sabes cuál es el problema?...- pone voz misteriosa- La que ya no puede salir corriendo, eres tú.
Me quedo embobada mirándolo, ¿como puedo tener tanta suerte? Qué le falta a este hombre? Es guapo, sexy, cariñoso, detallista, honesto... si lo ves en un catálogo es la versión premium delux.
- A ver... la parejita, ¿movemos el culo?- Alex suelta una carcajada cuando Miguel le lanza una mirada asesina. - Nos vamos a quedar sin comer, el buffet se acaba.
- Tu sí que vas a acabar... pero calentito...
Nos reímos todos de la escena. Me encanta verlos así, vacilándose el uno al otro, es como ver a dos adolescentes encerrados en los cuerpos de dos adultos.
Nos subimos a los coches y ponemos rumbo al restaurante.
Miguel y yo llegamos los primeros y los esperamos en la entrada del hotel.
- ¿Estás bien? Si en algún momento quieres irte, sólo tienes que decírmelo y nos vamos. Hoy ha sido un día muy duro.
- Tranquilo estoy bien. Aunque no puedo entender que se haya salido con la suya.
- Creo que ni él mismo se cree que le saliera de este modo... Pero de alguna forma acabará pagando por lo que te ha hecho.
- ¿Y Carla? ¿como ha podido prestarse para mentir de esa forma?
- Bueno, era de esperar, no se puede decir que sea una persona de valores. Ya te traicionó acostándose con él. Y en mi opinión Diego la manipula como quiere.
- Nunca pensé que él pudiera ser de esta forma, nunca me dió ningún signo de alarma para pensar que sería capaz de todo esto.
- Lógicamente, es el típico manipulador psicópata.
Llegan mis padres.
- Hola. ¡Que hotel tan bonito!...- dice mi madre sin quitar la mirada en la fachada del edificio.
- Pues mamá, aún no has visto nada.
- Ángel, ¿te ha costado llegar aquí?
- No, al enviarme la ubicación ha sido bastante fácil.
- Me alegro, a veces aquí es complicado llegar a los lugares por la circulación que hay.
- La verdad es que estaba bastante despejado.
- Greta, sabes algo de Úrsula y Alex?
- No, pero no creo que tarden.- Le digo revisando mi teléfono. Cuando levanto la mirada los veo acercándose a nosotros.- Mira, ya vienen por ahí. - señaló en su dirección.
- Perdonad, nos ha tocado un "sin prisas" delante...- se disculpa y queja Alejandro
- ¿No serias tú, que andabas distraído con tu copiloto?- se burla Miguel- Vamos que se acaba el buffet...
- Eres muy gracioso Miki...me parto contigo...
Quizás Alejandro no, pero nosotros sí que nos reímos a carcajadas con sus "peleas".
Subimos al ascensor.
- ¿Y que se puede pedir para comer?
- Ángel, es un buffet libre, puedes comer lo que quieras y hasta que te hartes...- Le dice Alejandro.
- Eso suena bien...
- Sabía que te iba a encantar por eso le dije a Miguel de venir aquí.
A mi padre le encanta comer, y parece que nunca tenga fin...
- Hija, espero que no le tengas demasiado aprecio a este restaurante porque después de traer a tu padre no vas a poder volver...- Todos nos reímos menos mi padre.- Ángel no me mires así, sabes que eres como un huracán, arrasas con todo en los bufets libres...
- Greta, hija, ¿hay mesa de dulces y postres?- sé por dónde va mi padre con esa pregunta.
- Si. - Le doy pie para su dulce venganza y nunca mejor dicho.
- ¿Has oído Alicia? No soy el único que va a arrasar en este restaurante.- la mira desafiante. y mi madre lo fulmina con la mirada- ¡Dónde las dan las toman cielo...!
Entramos en la Terraza y nos han reservado la misma mesa de la última vez. Mis padres miran alucinados el lugar.
- Esto es precioso...
- Y que buena pinta tiene la comida...
- Pues papa, espérate a probarla, te va a encantar.
Nos sentamos y nos sirven los cócteles de bienvenida con unos pequeños aperitivos para abrir boca. El camarero nos dice que nos esperemos que en media hora pondrán nuevos platos y cambiaran las bandejas.
Como era de esperar mi padre no puede esperar más y saca el tema del juicio.
- Miguel, una pregunta, ¿no podemos recurrir el juicio? ¿No podemos lograr que ese cabronazo pague?
- Pues, según me ha comentado la abogada, sería una pérdida de tiempo porqué no hay como demostrar que la drogó, y eso sería lo único que podría probar que él miente. Pero sin eso es imposible.
- Maldito hijo de perra.
- Se ha estudiado muy bien su historia y como Carla la ha avalado, ha sido creíble. Pero estoy seguro que tarde o temprano, de un modo u otro, pagará por todo esto.
- Más le vale no cruzarse en mi camino, porque ese día si que lo va a pagar...
- Le entiendo totalmente, yo también lo haría desaparecer, pero no és lo más inteligente- le dice Alejandro.- Sería usted quien acabaría encerrado.
- ¿Y lo a gusto que me quedaría? ¡eso no hay libertad que lo supere!
- Cariño, estás hablando desde la ira... Pero Alejandro tiene razón.
- Papá, bueno, Papá, Miguel, Alejandro o quién sea que quiera vengarse... Os pido por favor que os lo quitéis de la cabeza... Ya es bastante peso tener que lidiar con lo que me hizo para también tener que sufrir por cualquiera de vosotros...- les suplico. Miguel me coge la mano y la besa.
- Tranquila.- me guiña un ojo.
Todos se levantan para ir a buscar algo de comer, menos Úrsula que se queda conmigo en la mesa.
- Greta, ¿como estás? No hemos podido hablar a solas.
- No estoy bien la verdad. Intento aparentar que lo encajo bien, pero sólo es para que los demás no sufran.
- Lo tenía claro y por eso quería hablar a solas contigo.
- ¿Como he podido acabar siendo el verdugo en vez de la víctima...? No entiendo porque en los análisis toxicológicos no aparece lo que me dió...
- El muy sinvergüenza sabía lo que se hacía en todo momento...
- y ahora estoy aterrada... Sé que volverá a por mí...
- No creo que se arriesgue, tiene una orden de alejamiento y si la quebranta se va de cabeza a la cárcel, y en ese momento, ya no lo saca de ahí ni un milagro.
- No estoy tan segura de eso. Después de lo que me hizo he comprobado que es capaz de cualquier cosa, está loco.
- Tranquila Greta, ya verás que esto se quedará aquí y no volverás a saber nada de él.
- Eso espero, Úrsula, eso espero.
Miguel vuelve a la mesa y me mira intentando descifrar mi estado.
- ¿Todo bien?
- Si, tranquilo- le dice Úrsula
- Ok. Mira te he traído una ensalada césar como a ti te gusta.
- Muchas gracias.
Durante la cena todos intentaron hablar de otros temas, Miguel como siempre estuvo atento a mis necesidades, me daba muestras de cariño constantemente.
Cuando terminamos de cenar mis padres decidieron volver a casa.
- Papá, ¿de verdad no os queréis quedar?
- No cielo. Nos vamos ya, mañana tengo cosas que hacer y tu madre tiene cita en el médico.
- Mamá, no me lo has dicho, ¿estás bien?
- Si, hija, sólo es una visita rutinaria, estoy bien.
- Está bien. Avisadme cuando lleguéis.
- Claro mi niña.
Se van y nos quedamos con Alejandro y Úrsula tomando una copa. Necesitaba este rato de desconexión.
A las doce y media Alejandro dice que se van a ir porqué mañana Úrsula y él tienen que preparar las maletas por que después de la comida saldrán de viaje.
Hace unos días Alejandro le dió una sorpresa y le regaló un viaje en auto caravana para hacer una ruta y visitar a la familia de Úrsula que viven en Valencia.
- Nos vemos mañana. - me dice Úrsula si necesitas algo sólo tienes que llamarme.
-Lo sé, Gracias.
- Aunque poco me vas a necesitar con Miguel al lado... jajaja- bromea y nos reímos.
Se van y nosotros vamos a la habitación que ha reservado.
- ¿Es en el mismo piso de la otra vez?...
- si...
- ¿No me digas que también has reservado la misma habitación?