CAPÍTULO 44: ¿No vas a abrir la caja?

1048 Palabras
Es increíble que haya podido reservar la misma habitación, lo que no consiga este hombre nadie puede hacerlo. Nos paramos en la puerta de la habitación. - Espera un minuto, antes de entrar, quiero que sepas que soy consciente del día tan duro que has tenido, no quiero que por que tengamos esta habitación de hotel te sientas obligada a nada. Al igual que tú, he pensado que sería bueno pasar la noche fuera para desconectar de la rutina. - Lo sé, y te agradezco que pienses así, pero no vamos a poner ni metas ni obstáculos, vamos a entrar y a dejarnos llevar, lo que tenga que ser será. Se sitúa detrás de mí y me alienta a abrir la puerta de la que fue mi habitación la otra vez. Abro la puerta y hay un camino de pétalos de rosa amarillos y luces azules que se dirige a la que fue la habitación de Miguel. Dónde antes estaba la cama han puesto un sofá y una mesita de centro en tonalidad amarilla. Han convertido la habitación en una sala de estar. De pronto se encienden unas luces blancas en el centro del camino y suena la canción "por mil años mas" en instrumental. La puerta que conecta las habitaciones tiene escrito mi nombre en grande con luces azules y un sobre con una nota. " Cada día a tu lado, es un día lleno de luz. Abre la puerta de la misma forma en que abriste mi corazón" Mis lágrimas empiezan a deslizarse por mis mejillas. Abro la puerta y el camino de pétalos que era amarillo en esta habitación es en azul. Y a los lados hay flotando unos globos azules en forma de corazón, en la pared del fondo de la habitación hay una cortina de luces. Desde mi posición puedo ver que el techo donde está la cama hay también globos azules flotando y en el suelo hay un montón de luces. Sigo el camino hasta llegar a la cama dónde hay una manta de pétalos azules y amarillos, un oso de peluche enorme que en la " mano" derecha tiene una caja de bombones en forma de corazón y en la "muñeca" izquierda una pequeña caja atada por una cinta amarilla. Miro el suelo y las luces que desde lejos solo parecían un montón de luces agrupadas resulta que desde cerca tienen un mensaje " TE QUIERO GRETA". Me giro a mirarlo y está esperando, como si fuera un niño pequeño, para ver mi reacción. Me acerco a él con los ojos llenos de lágrimas. - Yo también te quiero y no te imaginas cuánto. Miguel eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Gracias por todo esto y por tu apoyo.- Le beso apasionadamente. - ¿No vas a abrir la caja? - me pregunta ansioso - ¿Puedo? - Lo estaba deseando pero no sabía si ya podía hacerlo - No puedes... ¡Debes! sino quieres que me dé un infarto... Cojo la cajita y tiro de la cinta, levanto la tapa y hay una llave con dos lazadas en azul y amarillo. La cojo y lo miro esperando que me dé la explicación. - Creo que va siendo hora que dejes el apartamento de Alex y vengas a vivir conmigo. No sé tú, pero yo ya no puedo dormir ni despertar sin ti. ¿Aceptas? - ¡Por supuesto! ¿como no voy a aceptar?- salto a sus brazos y le beso- ¡Te quiero tanto! Me lleva a la cama y me deja sentada mientras el coge de la mesita el cava y las copas que hay preparadas junto a la bandeja de fresas, uvas y bombones. Sirve las copas y me entrega una con una fresa y una uva en su interior. - Brindemos por ti, por la mujer más preciosa que he visto jamás. - Brindemos por nosotros, por esto tan especial, porque nunca nos cansemos de despertarnos abrazados. Bebemos después del brindis, me quita la copa y la deposita en la mesita de noche, también aparta el enorme oso al que sienta en el butacón y vuelve a mi lado. Me besa con dulzura, pero cada vez su beso se hace más apasionado y lleno de necesidad, con sus manos busca mi ropa para ir deshaciéndose de ella mientras me acaricia haciendo que mi cuerpo reaccione a su paso. Cada centímetro de mi piel que queda al descubierto es premiado por sus labios, me tumba en la cama, la sensación de los pétalos rozando mi piel hace que se erice. Me besa y mordisquea mis pechos mientras se deshace de mi pantalón y mi ropa interior. Abandona mis pechos para besarme el vientre y jugar con su lengua en mi ombligo. Se levanta quedando de rodillas delante de mi, sé quita la ropa mostrándome su perfecto físico y su m*****o totalmente empoderado y preparado para invadirme. Me mira mientras me acaricia para pedirme permiso para seguir adelante, me arqueo levantando mis caderas en señal de aprobación y deseo, él lleva sus manos hasta ellas y me sostiene en esa posición para introducirse dentro de mi, ejecutando un baile perfecto, tanto en ritmo como en intensidad, la cual va marcando al compás de mi respiración que cada vez se torna más agitada y necesitada. En una de las envestidas hace que rodemos sobre su espalda posicionándome encima de él y cediéndome el control sobre su cuerpo. Me muevo a horcajadas como si fuera una amazonas experimentada cabalgando y galopando sobre un pura sangre. - Ufff... Nena, sigue así, vas a matarme... - ¿Te gusta? - Me estás volviendo loco... Noto como su pene bombea dentro de mi avisándome que está a punto de estallar. Mi centro se contrae apresándolo en su interior y haciendo que él gima de placer. Sus manos aprietan mis nalgas haciéndome gritar y aumentar el ritmo de mis movimientos haciendo que los dos nos derramemos y quedemos tumbados, abrazados y exhaustos por el placer. - Eres increíble...- Me dice besándome en la frente mientras me acaricia el pelo. - Soy lo que tú me haces ser... Me besa y nos quedamos dormidos abrazados, cubiertos de los pétalos de rosas y ungidos y embadurnados en el elixir de nuestro placer.
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