—Sí, solo que ella está ocupada y Marcus tenía prisa en que usted los recibiera —dijo Alexa. —Entiendo. Marcus es un tanto impaciente —respondió el señor Larsson mientras revisaba los documentos—. ¿Cómo te sientes trabajando con él? Alexa intentó sonreír, pero solo logró una mueca. —Hay días buenos… y malos… y otros peores como hoy. Pero puedo manejarlos. El señor Larsson hizo una mueca. —Entiendo. Hoy debe ser un día terrible para él. Es el aniversario de la muerte de su madre. Sabes que es un día difícil. Alexa abrió los ojos, completamente sorprendida. —Yo… no tenía idea —susurró, sintiendo súbita vergüenza. De pronto, la nostalgia le oprimió el pecho. —¿Podrías tenerle un poco de paciencia? Al menos hoy —pidió él con una mirada sincera. Alexa se mordió el labio inferior. Hace

