TREINTA Y SEIS Mulrooney cerró la puerta de su despacho y se dejó caer en su silla. Cuando tomó el expediente del caso Connolly, vio tres notas adhesivas con la letra negrita de Killackey. La primera decía simplemente: SIN IDENTIFICACIÓN EN LA PIEL. Clarke y él habían buscado todas las variantes posibles del nombre Skinflint. Habían probado con Skinfold, Skintight e incluso con los aportes creativos de Clarke, Skingraft y Foreskin. No había aparecido nada en los ordenadores ni en las calles. Mulrooney echó un vistazo a otra nota: LLAMAR A LA OFICIAL KATE AXBERG PARA PASARLO BIEN. Sonrió y leyó el último mensaje: LLAMAR AL DR. PETERSON AL DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA, CAL STATE, LO ANTES POSIBLE. Mulrooney marcó los números y esperó a que Peterson contestara. —Doc, soy Mulrooney— dijo

