TREINTA Y SIETE —Estás estupenda— sonrió Mulrooney cuando Kate Axberg entró en El Restaurant de Costillas , un restaurante de Nápoles cercano a la casa de Anya Gallien. —Gracias, Tim— dijo ella con dulzura, mientras se deslizaba en el reservado. —Y tú pareces algo que ha tosido un gato callejero. ¿Qué estás haciendo?— Ella le observó hincarle el diente a un enorme trozo de tarta de fresa. —Sólo comes así cuando estás enfadado. —Claro que sí, estoy enfadado. Tengo a ese imbécil de Atilla respirándome en la nuca para hacerse cargo de mi caso, y estoy muy frustrado. Y todavía no podemos localizar a Lauren. Por cierto, ¿reconoces a esta mujer?— preguntó mientras enseñaba la foto de Donna. —Creo que es la novia de Connolly, de la que oíste hablar cuando estabas en el Legends. Era su pacien

