La rutina regresó para marcar un nuevo ritmo en sus vidas. Albana volvió a brillar sobre el escenario con una energía renovada, no sólo por su estupenda recuperación, si no también por sus madrugadas enredada entre sábanas indiscretas que no podían ocultar la pasión que se desataba sobre ellas cuando el cansancio del día se evaporaba y el deseo vigoroso se abría paso para confirmar que lo que sentían era tan real que quemaba. Noches, mañanas, escapadas en algún día libre, todo era bienvenido para la pareja que si bien intentaba continuar disimulando su alegría cada vez se volvía más incontrolable. Albana se lo había contado todo a Evelyn. Su amiga merecía saber el motivo de su felicidad y no dudó en apoyarla con sus abrazos efusivos y sus miles de planes para el futuro. Quería que sali

