-¿No había un piso más alto?- bromeó Gael al comenzar a subir el tercer piso de aquel viejo edificio por una escalera que rodeaba un ascensor de hierro que llevaba demasiados años sin funcionar. -Es buen ejercicio para las piernas.- respondió Albana justo cuando él desviaba su vista hacia las de ella que se movían presumidas debajo de la falda. -Ya lo creo.- respondió provocativo sin disimular cuánto le gustaba mirarla. -¿Será que te estás poniendo viejo en serio?- lo provocó divertida. -Ya quisieras.- respondió él feliz de entrar en su juego. -Podemos tomar un descanso en la mitad del segundo piso si necesitas.- insistió sonriendo y entonces él se apresuró a subir unos escalones delante de ella. -Sabes que tengo que estar en forma para cantar tres horas en un escenario, ¿no?- le

