Las semanas luego de aquel encuentro tan surrealista terminaron ofreciendo una especie de bálsamo producto de la rutina ajetreada para Albana. Si bien no había logrado quitarlo de su mente, se había prometido a sí misma no buscarlo en las redes, no quería que el fastidioso algoritmo inundara su i********: con su cara, bastante tenía con dibujarla en sus sueños, cada noche con un final más intenso que el anterior. El hecho de que la obra fuera un éxito había obligado a la compañía a poner dos funciones por días y eso la dejaba tan agotada que apenas cenaba y se dejaba caer en su cama para quedarse dormida incluso sin desvestirse. Su maquilladora le había dicho que debía cuidar su piel, pero no le quedaban fuerzas para hacerlo, había sido un mes tan maravilloso como extenuante y por eso aq

