-¿Estás bien?- le preguntó Gael preocupado, tomando su mano para que lo mirara. Ella demoró unos segundos pero finalmente respondió. -Si, si, es solo que no me di cuenta que habíamos llegado hasta acá.- le dijo señalando un árbol detrás de los dos. Gael lo miró sin terminar de entenderla. Parecían estar en el mismo lugar, el río, la vereda y los árboles se parecían en todo el trayecto. -Necesito sentarme.- dijo Albana con su rostro pálido y sus manos temblorosas y él no dudó en acompañarla hasta el primer banco que divisó. -Perdón, no quiero arruinar esta noche, sobre todo porque puede ser una de las últimas de esta burbuja sin la vida real interponiéndose.- le dijo y él no quiso pensar en eso, sabía que era cierto, pero no le gustaba la idea de dejar atrás lo que estaba sintiendo

