Yo no te quiero para mi Te quiero para los dos. 1 La música de los vecinos sonaba otra vez demasiado fuerte. Había esperado pacientemente por horas para que terminara la fiesta, pero el volumen, incluso, se había acrecentado. Rocío movía sus dedos con exasperación, mientras esa canción irritante continuaba narrando lo mucho que le gustaba aquella parte de su cuerpo. Respiraba hondo y volvía a intentarlo y sin embargo no lograba concentrarse. Debía entregar aquel informe esa misma noche o no lograría cobrarlo, pero los números se mezclaban en la pantalla, había comenzado con la liquidación ocho veces y no lograba completarla. Cansada de aquel círculo sin salida, empujó su silla hacia atrás y las ruedas la llevaron hasta el borde de su ventana. Observó sin disimulo aquel jardín y nin

