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1202 Palabras

La noche se precipitó como un telón al final de la función. Luego de tantas emociones Rocío por fin se había logrado concentrar y había cumplido con sus tareas laborales. No había vuelto a saber de Mauro, al parecer se había quedado abajo mirando televisión. Se estiró en su silla y al subir los brazos confirmó que era hora de darse un baño. No era que apestara, pero tampoco lo había hecho desde la noche anterior. Se sacó la ropa y se metió en la ducha para disfrutar del agua caliente sobre su cuerpo, se miró desde su perspectiva y las palabras de Mauro regresaron a sus oídos despertando una enorme sonrisa. Increíble. Eso era mucho más de lo que alguna vez había soñado. Disfrutó un poco más de lo habitual de aquella ducha y luego salió en busca de su ropa. Llevaba un toallón anudado

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