Los sonidos de la noche lejos de la urbanización se mezclaban con los ronquidos de aquel extraño, que parecía totalmente relajado. Rocío lo miraba en la penumbra intentando recordar cada uno de los tatuajes, sus ojos cerrados no le hacían justicia a ese rostro tan diferente a todos los que había conocido en su corta vida de libertad. Era como si no pudiera precisar su edad con exactitud, tenía algunas marcas del paso del tiempo, aunque bien podrían tratarse de cicatrices. ¿Cómo sería su vida? ¿Cuántas cosas habría tenido que pasar? Había perdido a su padre en circunstancias fatídicas, recordó y el sarcasmo que a veces utiliza el destino la llevó a pensar que si bien su padre aún vivía, ella también lo había perdido, lo había perdido en una nueva familia que al parecer si cumplía con sus ex

