35

1115 Palabras

-¡No puedo creer que estemos acá!- la voz de Helena sonaba mucho más fuerte que de costumbre. Si bien mantenía su porte estirado, apenas tocando la comida que tenía delante, se la notaba feliz. Ella y Rocío habían salido a almorzar a un restaurante en la bahía, uno pequeño de mesas elegantes y platos costosos. Por supuesto que había sido su elección, pero Rocío no había querido contradecirla. Poder salir de su casa era todo un avance y no quería arruinarlo. -Para completar mi felicidad, hoy hablé con Grace. ¿Cuándo pensabas contarme de tu acercamiento a Mateo? Sabes que odio ser la última en enterarme de las cosas.- le reprochó su madre justo cuando el mesero les traía sus platos. Rocío le agradeció al jovencito encontrando una buena excusa para no responder a aquella acusación, pero

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR