30

1023 Palabras

DEJAME SALVARTE COMO VOS ME SALVASTE A MI, TU CARAMELO El mensaje seguía allí, en aquel trozo de papel rasgado, tan inesperado como imposible de ignorar. Mauro sabía que debía hacer algo, no podía quedarse allí, escondido como un cobarde sin hacer nada. Y sin embargo no podía dejar de leer aquellas palabras, como si pudiera verla moviendo sus labios, pronunciando aquel pedido, volviendo en vano cualquier excusa para negarse. Ella había salido de la casa. Había enfrentado sus peores temores, él la había visto, sabía lo mucho que sufría y, sin embargo, lo había hecho por él. Debía darle su voto de confianza, pero cómo hacerlo cuando no tenía forma de saber cuánto tiempo debía esperar. Caminaba en círculos, recorría cada rincón sin atreverse a tocar nada. Tenía ganas de romper algo, de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR