Está bien, lo entiendo, él no puede hacer esto, perdió a su novia y yo lo estoy obligando con mi necesidad de mantenerlo un momento más conmigo. - Con permiso, Sr. Ferreri. - Digo y me dispongo a salir de la habitación, cosa que no quiero hacer pero es lo justo. Debo respetar su negativa. Cuando llego al pomo de la puerta, intento girar y verlo hacia atrás pero no puedo, no quiero verlo antes de partir, no puedo evitar lo mucho que su forma de ser me cautiva. - Adiós, Dante. Cuídate. - Digo sin esperar una respuesta pero me sorprende cuando lo escucho hablar. - Tu tienes que cuidarte, yo no soy el problema. - Se mofa. - Yo tampoco soy un problema - Digo molesta - ¿O ahora es un problema que no quiera tener sexo con los demás? - Según tu amigo Bruno, yo ya me he aprovechado de ti. Qui

