Dante me grita que no soy importante, que no se preocupa por mi y que sólo soy una más de todas las mujeres que han pasado por esta casa, si quieren saber si dolió, pues si, dolió y dolió mucho, me arde el corazón y sus palabras sólo hacen que me hierva la sangre. Pero eso no significa que me quedaré callada mientras él sólo dice cosas para herirme. - ¡Pues tu tampoco eres importante para mí! - No voy a dejar que me vea en el suelo, aún cuando mi corazón está roto. - ¿Que mierda haces aquí entonces? - Se gira para quedar frente a frente. - ¡Nada! ¡Ya me voy! - Nos gritamos mientras él se ve encolerizado y yo no estoy mejor. - ¡Pues vete con Bruno! - Se vuelve a girar y me grita. - Al menos él si se preocupa por mi ¡No como tú! - Voltea y me mira molesto, casi enojado. - ¡Exacto! ¿Cu

